¡Vuelvo a estudiar!

Me apasiona tanto formar como formarme, y lo segundo sobre todo en disciplinas más allá de mis conocimientos y experiencia (por aquello de sentirme incómodo 😅).

¿Qué hace un mecánico con más de 25 años caminando por la industria curioseando el ámbito médico?

Mis últimos años profesionales me han vuelto a acercar a la fabricación aditiva, pero ahora dentro de uno de los ámbitos que más me apasionan, los procesos industriales. La fabricación aditiva tienen una gran capacidad de innovación en productos, procesos y servicios, y eso es lo que me ocupa en mi actual empresa a nivel industrial, pero como siempre, creo que hay que andar curioseando más allá.

No sorprendo a nadie si digo que veo en el campo de medicina una ola de un buen tamaño que ya se inició hace muchos años, que arrastrará a muchos ingenieros (en el buen sentido) a participar en procesos médicos de la mano de la #fabricaciónaditiva, y me parece fascinante. Por eso quiero entender el proceso, de principio a fin, para conocer de primera mano en qué etapas se puede añadir valor; pero también las limitaciones, legislación, ética, conductas, futuro… Nunca se sabe dónde te pueden empujar las olas…

Varias semanas atrás, charlando con un cirujano sobre este asunto, me comentó que él cree que los médicos y los ingenieros se van a entender muy bien, así lo espero, así espero que la sociedad promueva a todos los niveles esta unión. Y aviso para navegantes: también comentamos de la futura necesidad de ingenieros en el sector médico…

Hace muchos años tuve la suerte de asistir a un simposio médico sobre cirugía de rodillas, ya que mi padre por su avanzada edad tenía una rodilla como el coliseo de Roma, y en directo pude ver como el Dr. José Aragón compartía la cirugía por videoconferencia.

Aparte de las exclamaciones de mi madre que divirtieron bastante a los asistentes, me quedé asombrado por lo familiar que me resultaba la escena a nivel mecánico: guías, titanio, sierra, escoplo, tornillos, plásticos, desgaste; vamos, que faltó el soplete, la radial y el bocata y me siento como en el taller.

La fabricación aditiva ya está cada día más presente en diferentes etapas y ámbitos del sector médico, pero estoy seguro que veremos un incremento interesantísimo en la llegada directa de la fabricación aditiva al quirófano para acabar implantándose en el cuerpo humano.

Aunque en realidad hasta aquí, siento deciros que nada muy novedoso, puesto que la fabricación aditia viene siendo implantada en nuestros cuerpos, principalmente a nivel óseo y con materiales metálicos (titanio) hace bastantes años, pero los recientes avances, y empuje empresarial, en el campo de la fabricacion aditiva creo que va a generar numerosas oportunidades en:

  • reducir los costes de asociados no sólo a la fabricación de implantes sino al software, máquinas de producción, procesos quirúrgicos, etc
  • aumentar el uso de materiales metálicos, pero sobre todo, plásticos implantables
  • facilitar la integración de la producción en aquellos centros médicos que opten por esta vía
  • abrir vías de desarrollo de terapias con material vivo del propio paciente, pues la personalización es algo inherente en la fabricación aditiva
  • generar especialidades en ingeniería biomédica (con clara vocación multidisplinar: mecánica, audiovisual, tecnologías de la información, química…), y por tanto puestos de trabajo

Y supongo que cuando acabe de estudiar el curso, podré añadir más cosas a la lista, y espero no tener que borrar ninguna… 😂😂😂

P.D.: Mi padre bien, gracias. Haciendo kilómetros… 😇

No me gusta tirar de anglicismos, pero es que acabo de aprender esta palabra en inglés, que se traduce como sobrevalorada/o, y para qué gastar más energía… al precio que va.

Me he animado a escribir este artículo enlazando dos publicaciones que a priori no tienen nada que ver, pero que al acabar entenderéis perfectamente (confío en vosotros).

Por un lado, leyendo esta publicación en Forbes me ha parecido que se puede decir más alto, pero no más claro. Leer solo la primera y volvéis, el resto lo dejáis para el fin de semana 😅

La fabricación aditiva, aunque es un tecnología con décadas desarrollo (y las que le quedan), en los últimos tiempos parece haber tenido un boom en los que:

  • iba a cambiar el mundo
  • encabezaba listas de tecnologías disruptive (me permito deciros que en español no existe el término disrupción con la acepción que hemos traducido del inglés, de momento al menos)
  • democratizaría la fabricación (parecía que cualquier ser humano podía fabricarse la pieza rota de su lavadora, su automóvil o su máquina de palomitas, si aún queda alguien con este electrodoméstico)
  • y mucho más 🚀🚀🚀

Hablo en pasado, pues cada vez va pareciendo menos cierto, pues existen barreras de adopción, y sobre todo, el mito contra el que llevo años batallando: que se pueda realizar mediante fabricación aditiva no significa que sea adecuado en términos de rentabilidad y funcionalidad.

¿Quiere decir esto que nada es verdad y esta tecnología es un pufo? ¡Tampoco os pongáis así! Mi opinión es que NO, ni mucho menos, pero es que entre la disruptive tecnology y el pufo, hay mucho valor para las personas, la industria y la sociedad.

No acabaría nunca una lista de actividades que proliferan gracias al acceso a las tecnologías y materiales de fabricación aditiva, pero como bien se apunta en el artículo, estamos mucho más cerca de un valor de nicho, que de la masificación como pretenden algunos.

Además, en este sentido de nicho, las encontramos como iniciativas empresariales (😉), solidarias (👏) o investigadoras (😍), pero todas ellas más enfocadas en acercar o obtener los beneficios de la fabricación aditiva en nichos concretos, aunque sí reproducibles, donde nuestras queridas tecnologías de fabricación si añaden valor ya sea por geografía, plazos, costes, personalización, optimización, peso, etc.

En el ámbito industrial, en el que vengo desarrollando toda mi carrera profesional, es más fácil añadir valor mediante la fabricación aditiva en aplicaciones en nichos concretos, incluso en actividades o equipos muy concretos, que pensar en atacar, ni siquiera solaparse con procesos y cadenas de producción que llevan décadas optimizándose y buscando soluciones para ser más rentables, eficientes y flexibles.

Mi segunda lectura (de 15 segundos) de Verónica Pascual, a quien sigo en LinkedIn, mencionaba que Jeff Bezos comentó algo así como: «busqué crear un negocio con sentido en un contexto donde la web crecía con porcentajes del 2300% anuales». Y es en este contexto de valor de nicho donde hace unos años me propuse junto con mi socio crear nuestra empresa, en la que mediante el diseño y la fabricación aditiva aportamos valor a la industria.

No es necesario decir que sin compararnos con Verónica o Jeff, apostamos por llevar la fabricación aditiva al sector industrial en el contexto en el que siempre hemos creído, en el que podemos aportar valor a un sector tan grande, trabajando nichos concretos. Si queréis saber más, ya sabéis 😇

Me he hecho un poco de publicidad, ¡pero ya que pago el dominio y el hosting! jejeje

Quedaría bien que dijera que a veces me preguntan por qué emprendí, pero no sería verdad. En cualquier caso, me preparo con este artículo para la primera vez que me pregunten 😅😅😅

En realidad este rollaco viene porque esta semana he leído a alguien comentando sobre lo diferente y complicado que era emprender antes. Pues no lo sé, pero sí quiero compartir alguna cosa al respecto del emprendimiento, y es que si supiera que listando todo aquello que leí sobre emprender os iba a ayudar lo haría (yo por vosotros mato).

En realidad llevo años prestando atención a personas sobre su emprendimiento, y es que precisamente trato de hacer eso, escuchar/leer a personas sobre su emprendimiento personal. Me importa bastante menos la lectura/opinión que hacen otros del emprendimiento de terceros, me parece una deformación de la realidad.

Esta manera de actuar me ha hecho desarrollar especial sensibilidad hacia todas aquellas personas que se lanzan a emprender, y se ha convertido en parte de mi modus vivendi decidir con quien comparto qué (si es que soy tan libre como para poder hacerlo). Y es que es más fácil decidir cuando a un negocio o actividad le pones cara o historia.

Para que el título cobre algún sentido, y como os dije al principio, si me preguntaran porqué emprendí, respondería sin pensar, que por insensato.

No una insensatez que venga de la tontuna (que también podría ser), sino por como le escuché alguna vez a Punset, de lo malos que somos previendo el futuro, pues creo que si a muchas personas, le explican punto por punto todo aquello que le va a pasar desde el momento que se lanzan a emprender, otro gallo cantaría.

Hay, y opino que debe haber, en el emprendimiento un punto de insensatez que te empuja y te hace seguir adelante en momentos en que lo más fácil sería claudicar. Creo que es un fuerza, como otras, que te permite avanzar sin desfallercer.

Detrás de cada historia de emprendimiento he visto motivaciones de todo tipo: necesidad, autorrealización, altruismo, orgullo, y no soy yo nadie para opinar si son buenas o malas, adecuadas o no adecuadas, pero mantengo mi opinión que con una pizca de insensatez, todo es más llevadero 😇

Así que, no lo penséis más.

Siempre me he considerado innovador en casi todo aquello a lo que me he dedicado, y no digo bueno ni malo, simplemente innovador. Esta semana andaba reflexionando sobre como he conseguido llevar mi perfil innovador a tantas empresas y proyectos, y la respuesta no es otra que: a través de las personas.

Es obvio que las empresas y su entorno fomentan o minimizan la capacidad de innovación de las personas que en ellas trabajan, pero si os fijáis, he usado fomentar y minimizar, y no crear o anular la capacidad de innovar, pues creo que las empresas no tienen tanto poder como para controlar los extremos, aunque sí lo tiene cada persona que trabaja en ellas.

A alguien le parecerá complicado el concepto de innovación en el entorno de las plantas nucleares (ni confirmo ni desmiento), pero he conocido a personas muy innovadoras en estos sectores.

Como contrapunto, he trabajado con empresas altamente innovadoras (y reconocidas en ese aspecto), y me he encontrado personas totalmente ajenas y cerradas al concepto de innovación.

Por qué explico todo esto, pues como os comentaba al inicio, reflexionando sobre cómo he conseguido ayudar a innovar a algunas empresas (con mayor o menos éxito, pues la innovación no es sinónimo de éxito, pero sí de avance), me he dado cuenta que pese al entorno, funciones, tipo de empresa, responsabilidad, compromiso y un largo etcétera, la raíz de todo se encuentra en la relación de confianza que se crean entre las personas. Y esas personas son con las que tienes que trabajar si quieres innovar.

Y como bien digo «relación de confianza», o sea relación, por tanto algo que involucra dos partes, y ambas deben fomentar y creer en ella para que esa capacidad de innovación brinde sus frutos.

¿Cómo generamos esa relación de confianza?

Pues ahí va mi consejo más allá de fórmulas mágicas: cultivaros.

En el ámbito personal, la confianza nace de percibir, y finalmente comprobar, que una persona es, y no es; o sea, es correcta, educada, amable, atenta, oyente, comprometida, sincera, honesta, y en general todo aquello que uno valora como positivo, y no es todo lo contrario.

En el ámbito profesional, ídem a todo lo anterior, pero además tiene conocimientos, y sabe transmitirlos, y eso sólo se consigue a través del interés en el propio conocimiento y de actitudes correctas, que te llevan a estar seguro de ti mismo y poder transmitir esa seguridad, y finalmente, con todo eso, ayudar a los demás a avanzar.

Ese es el motor de la confianza.

Os dejo un par de reflexiones:

¿habéis pensado alguna vez en por qué confiáis en las personas de vuestro entorno?

¿puede una mala persona confiar en otra mala persona?

  • ¡Queremos imprimir! ¡Queremos imprimir! ¡Queremos imprimir!
  • No nos vamos de aquí… [pausa] …sin poder imprimir
  • ¡Nosotr@s decidimos! ¡Nosotr@s imprimimos!

Estos son algunos de los gritos y cánticos de un grupo de irreductibles que se agrupan cada mañana delante de cualquier empresa que se dedica a la impresión 3D. Al menos en la nuestra pasa… 😉

Lógicamente es una broma, pero me sirve para ilustrar a este grupo creciente de fanáticos que se han apuntado al carro de la impresion 3D, cueste lo que cueste, y que quieren imprimirlo todo.

DSC_3533Creo que el hecho de que haya en el mercado un buen puñado de fabricantes de máquinas de impresión haciendo su trabajo, que es vender sus máquinas, está ejerciendo un efecto hipnótico sobre algun@s: comprar las maravillas de la impresión 3D por lo que las máquinas son capaces de hacer. (Un Ferrari es una buena máquina pero, ¿sirve para todo?)

No digo esto como algo negativo, todo lo contrario, es positivo y necesario, pero no me queda más remedio que llamar a los Mythbusters y…

MITO 1 – En impresión 3D se puede hacer todo.

En términos relativos, vamos a decir que sí, dentro de lo que se entiende como impresión 3D se puede «imprimir todo»: hay mucha libertad en geometrías, hay bastantes materiales, existen bastantes tecnologías que ofrecen buenas prestaciones, etc. Pero la pregunta es: ¿vamos a mejorar algo imprimiendo?

Esa es la pregunta que cabe responder cuando alguien piensa en producir algo mediante impresión 3D, y para ello es imprescindible conocer:

  • prestaciones: plazo de fabricación, precisión geométrica, rentabilidad económica, etc. Estos son algunos ejemplos, y dependerán del sector y del objetivo.
  • condicionantes: temperatura de funcionamiento, marcos legales aplicables, requerimientos mecánicos, etc. Estos serán parámetros que debo cumplir cuando decida imprimir algo.

Cuando presento a muchas personas en industria las bonbades de la impresión 3D, resumo todo esto diciendo que en impresión 3D se puede fabricar todo, pero hay dos grandes preguntas que me ayudarán a decidir:

  • ¿va a mejorar algo sobre cualquier otro método de fabricación? El plazo, el peso, la durabilidad, el proceso, etc.
  • ¿es rentable hacerlo? Sí señores, imprimir cuesta dinero 🙂

En realidad la segunda podría estar perfectamente enmarcada en la primera, pero recordemos, al final las unidades de medida más habituales son los €,$…

MITO 2 – Adiós a la mecanización.

Esta es una de las frases que más escucho desde que hablo de impresión 3D. Y yo, ni creo que nadie, conoce la verdad absoluta, pero NO.

Creo que la mejor manera de entender la impresión 3D en la industria de fabricación mecánica, es integrándola como un proceso de fabricación más, y recurro al ejemplo que algunos están cansados de oirme:

«Si te compras un torno, harás piezas de torno, pero no podrás hacer otras operaciones para fabricar, por tanto, estarás limitado. Pues si te compras una impresora 3D, harás piezas de impresión 3D, pero no podrás ir más allá en la fabricación mecánica»

Tanto por el estado de la técnica actual, como lo que se intuye para los próximos años por fabricantes de maquinaria, la mecanización siempre formará parte de los entornos productivos. Existen hace tiempo máquinas híbridas que imprimen la pieza y a continuación mecanizan para obtener geometrías definitivas, eso tiene algunas ventajas, espero hablar de ello más adelante, pero es un claro ejemplo de la indisolubilidad de ambas tecnologías (te ha costado pronunciar indisolubilidad, pues prueba a escribirlo).

En cualquier caso es indudable que la combinación entre impresión 3D y mecanización forma parte del presente y del futuro, y en breve dará pie a un montón de oportunidades en el mercado laboral industrial desde el diseño optimizado hasta la fabricación  (nota para estudiantes).

MITO 3 – La impresión 3D ya forma parte de nuestro día a día ¡y no nos hemos dado ni cuenta!

La necesidad de generar notícias (esto vale para casi cualquier tema que tratemos hoy en día), ha creado un gran mito en casi cada sector:

  • ¡ya imprimen comida!
  • ¡ya imprimen piezas de aviones!
  • ¡ya imprimen orejas humanas!
  • ¡ya hay una impresora 3D en cada barco, aeropuerto, base militar y en la Luna!

Es cierto que es un campo de investigación en casi todos los sectores, pues puede aportar su valor, aunque creo que en algunos casos es puro marketing o simplemente entretenimiento.

En cualquier caso, me gusta remitirme en este caso a la famosa curva de Gartner sobre el estado de la impresión 3D donde podréis situar a través de un análisis especializado el estado de cada una de la aplicaciones de impresión 3D en diferentes sectores y especialidades. Aquí podéis encontrar un buen artículo en castellano con una representación gráfica de la curva que os ayudará a visualizar esto.

Suelo explicar que las expectativas son muy altas, pero por poner simplemente dos ejemplos: introducir una pieza en el proceso de fabricación de un avión comercial, o más todavía, introducir una pieza en el cuerpo humano, son resultados de procesos complejos y lentos con muchos estudios, ensayos, pruebas, etc. Y sí, se están haciendo, pero no con el nivel, profundidad y asiduidad que pueda parecer por la notícias.

 

¿Os suenan más mitos? Hacerlos llegar y miramos de desmontarlos… 😉

Artículos anteriores: Introducción a los tratamientos superficiales

Cuando hablé sobre tratamientos superficiales, dejé una parte muy importante para este artículo y así hacerme el interesante… Decía mi profe Conrado, que previo al proceso de aplicación de revestimientos o tratamientos está el de la preparación superficial, que al final es lo que garantiza en un porcentaje muy alto el resultado del trabajo.

Os voy a poner un ejemplo para que explicarlo bien, aunque ya sé que tengo unos lectores muy inteligente. Creo que hay un desconocimiento importante de muchos de estos procesos previos, sobre todo cuando estamos hablando de mejorar el rendimiento de un material, y creo que ha llegado el momento que alguien arroje luz sobre el asunto a precio de oferta, y ese voy a ser yo 🙂

Todos nuestros amigos tienen una vieja barandilla llena de óxido, con montones de capas de pintura anteriores y ganas de verla mucho más bonita:

  • Juán está de alquiler en un piso que está afectado por no sé qué recalificación y en un año se va, así que compra un bote de pintura y con una brocha y unas cervezas la deja lista. ¿Le aguantará un año? Pues él nos lo dirá, pero no tiene pinta…
  • Paco está harto de que sus padres lo llamen cada dos años para que les pinte la barandilla, así que se asesora y compra una rasqueta y lijas para quitar la pintura en mal estado, un producto para convertir el óxido en una capa protectora, y 24 horas después (es lo que indica el producto), tras unos gintonic para aguantar a sus padres aplica 2 manos de la pintura. ¿Volverá Paco dos años después a tomar gintonic y pintar? Probablemente no.
  • Pepe es restaurador y le han encargado rehabilitar la barandilla del balcón del palacio de un primo lejano de Nabucodonosor para no volver a pintarla en este siglo. Pepe, con un buen presupuesto, hará un trabajo para eliminar cualquier resto en el metal de pintura anterior u óxido, respetando los plazos hará un trabajo de preparar superficialmente el metal para posteriormente aplicar una o dos imprimaciones y la pintura final en la capas y espesores indicados por el fabricante.

Gracias a Urko Dorronsoro

Como véis por el grosor de los párrafos:

  • Juan tiene bajas expectativas y poca necesidad de prestaciones. Rápido, fácil y económico.
  • Paco tiene algunas expectativas y necesidad de prestaciones, así que algo más tiempo y de dinero.
  • Hans tiene todo el día a un descendiente de Nabucodonosor en la oreja pues las expectativas son altas y las prestaciones se le presuponen, así que nada fácil, y de dinero a gastar ni hablamos…

Volviendo al principio del artículo, y como resumen, en ingeniería se usan revestimientos o tratamientos superficiales para dotar de propiedad diferentes al material que por su composición no tienen, así que para ello, lo más adecuado es realizar una preparación supercial adecuada, y con ello garantizar que el tratamiento que estamos dando sea lo más duradero ante el agresor, sea corrosión, desgaste, protección químca, etc…

Aunque los artículos están muy enfocados haciendo los revestimientos o tratamientos denominados funcionales (que añaden una función), también podemos considerar como un apéndice con vital importancia los puramente estéticos, que no añaden valor técnico, pero si el estético. Igual que cuando nos ponemos una camiseta ancha para disimular la barriga 😂

En el siguiente y último artículo sobre este asunto, separaremos la preparación superficial en dos conceptos que a veces se confunden o mezclan en la industria, como son las limpieza superficial y la tipología de esta superficie (rugosidad y forma), y daremos algunos ejemplos de este tipo de procesos.

Pues eso, ¿qué ha pasado con la impresión 3D que ahora parece la solución a todos nuestros problemas? De hecho conozco gente con crisis de ansiedad y problemas psicológicos por no tener una impresa todavía.

Primero os comparto un poquito de información para que cuando os vengan a abrir los mares o multiplicar los peces con la bondades de la impresión 3D, podáis echar un par de capotes y aparentar saber. ¡Ah no! Que para eso ya están las redes sociales… 😉

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Pieza impresa en FDM y seccionada para ver el interior

Volvamos un poco atrás en el tiempo, cuando todos éramos más tontos, menos tú, querido lector, para saber que la impresión 3D que parece la enésima revolución industrial en 2019, lleva caminando desde los 80, cuando Chuck Hull, fundador de la actual 3D Systems, uno de los gigantes de la impresión 3D inventó la estereolitografía (STL), concretamente en 1984. 4 años más tarde (hacer la cuenta vosotros), S. Scott Crump, (no confundir con otro inventor,Trump) inventó la fusión por deposición de material (FDM), quien también es fundador de otro de los actuales gigantes de la impresión 3D que es Stratasys.

Con este párrafo ya tenéis para aguantar una conversación tecnológica, si véis que flaqueáis sacáis el tema drones y ya hacéis el completo, pero si os fijáis en la fechas que os he puesto, veréis uno de los porqués del boom de la impresión 3D: que las patentes han ido caducando.

A partir de aquí, seguramente podré dedicar uno o dos artículos a hablaros de diferentes tecnologías pero podemos decir que bien endureciendo una resina o un polvo o fundiendo o mezclando un material siempre selectivamente (poniendo material únicamente allí donde queremos que esté), podremos obtener piezas por lo que ha pasado a llamarse fabricación aditiva, que en realidad surge como oposición al mecanizado, que es una fabricación sustractiva. En otras palabras, con aditiva sólo ponemos el material necesario para fabricar la pieza, más los soportes que puedan ser necesarios, y con la sustractiva cogemos un bloque de material, y vamos eliminando hasta que nos quede la pieza.

¡Que no os vendan motos! Esto anterior, sin más información, no es ni bueno ni malo, ni mejor ni peor, hay fabricaciones que son más adecuadas mediante fabricación aditiva, y otras mediante sustractiva, al final si somos nosotros los que queremos fabricar algo, debemos ser nosotros quien contemplemos todas la variables disponibles, y en función a éstas y a nuestros objetivos, decidamos. Y a esto si que le dedicaremos un artículo, que hay chicha que cortar ahí…

Concluyendo, al próximo que os venga a hablar de impresión 3D:

  • ¿Tú sabes quién es Chuck Hull piltrafilla?

Según la respuesta seguís vacilando, o os pasáis a los drones… O al bitcoin, que también es muy socorrido.

¡Hola Internet!

Parece que fue hace 5 años que dejé de escribir, y es que hace 5 años que dejé de escribir. ¡Increíble! Pero yo sé que estáis ahí, agazapados, esperando un poco de chicha mecánica, ¡qué digo chicha! ¡Vamos a darle al porno mecánico!

Me vengo arriba pronto… bbbrrrr…

Aunque muchos pensaréis que segundas partes nunca fueron buenas, tengo que deciros que creo que es la cuarta vez que regreso. El proceso es algo parecido a esto:

  1. tengo un bajón de autoestima profesional y pienso: ¡voy a hacer un blog!
  2. recuerdo que yo ya tengo blogs y digo: ¡pues voy a retomarlo!
  3. actualizo enlaces, me sorprendo releyendo mis propias tonterías y pienso: ¡ya estoy listo para retomar el blog!
  4. en este proceso de semanas, recobro un poco de autoestima porque he acertado con algún comentario técnico del tipo: «Pues según la norma DIN la tolerancia es correcta» y resulta que era verdad. Y…
  5. el blog vuelve a quedarse triste y solo, perdiendo enlaces y recibiendo visitas (lo que realmente resulta muy sorprendente)

Pero esta ya es la buena, ahora que estoy dando otros tumbos profesionales tengo que aparentar, y para el  postureo en Internet que mejor que tener un blog. Y no sólo un blog, el gustillo de responder a la pregunta de:

– ¿Ahora tienes un blog? – dicen «los otros»

– No, ya hace muchos años que lo tengo (¡Zas en toda la boca!) – digo yo con desinterés y altruismo.

Bueno, que tiemblen los gurús, inversores y aceleradores, he venido para quedarme. Alguien tiene que hacer de frenador. Frenadol no, frenador. Y mientras tenga café, claro.

Atentos a vuestras pantallas, estamos en el 2019.

 

Tras el escaso éxito de «¿Por qué usamos vapor en la industria?» y ya que el blog es mío y hago lo que me da la gana, voy a comentar sobre unos componentes que solemos encontrarnos en las instalaciones de vapor, con una importante misión: separar dos mundos.

Esta misión, poética en mi descripción, indispensable en la realidad, no es otra que separar del vapor aquellos elementos que pueden aparecer en la instalación tanto en la puesta en marcha (momento crítico) como durante su funcionamiento habitual, ya se trate de condensado (nombre habitual que recibe el agua resultante de la condensación del vapor) o los llamados incondensables (aire).

Por no entrar muy en detalle, resumiremos que el vapor, una vez ha transportado y cedido su energía, condensa en agua (redundante, sí, pero aclara), que puede generar numerosos problemas en la instalación, que está diseñada para transportar vapor, no agua, y por eso debe ser purgada. Además, sobre todo durante las puestas en marcha, pueden crearse bolsas de aire (incondensables), que son empujadas hacia puntos de la instalación donde pueden crear problemas, así que deben ser eliminadas (venteadas).

No purgar el condensado de una instalación puede comportar numerosos problemas de proceso como pérdidas energéticas, anegamiento de equipos, bajadas de rendimiento, etc; pero también problemas graves de seguridad como golpes de ariete por arrastre, con una energía que puede llegar a reventar tuberías, y arrancar instalaciones.

Físicamente, tanto  se trata de válvulas automáticas que deben abrir ante la presencia de aire o condensado, y cerrarse ante la llegada de vapor. Existen diferentes tecnologías de purgadores, cada una de ellas con una serie de ventajas y/o inconvenientes, sobre todo asociadas a diferentes condiciones y requerimientos. Haremos un pequeño resumen, y trataré de poner una foto de cada fabricante que conozco, para que nadie se me enfade, y «en el futuro» os hablaré de cada uno de ellos.

Condensate drain / automatic / mechanical / bimetallic
bimetálico

Condensate drain / automatic / thermostatic
termostático

Condensate drain / automatic / heat-recovery
termodinámico

13874-12252450
de boya

subib1_thumb
cubeta invertida

  • venturi, híbridas, etc…

Fuera de las instalaciones de vapor, nos podemos encontrar sistemas similares, con un funcionamiento muy parecido, pero que su función les hace denominarse de manera diferente:

– venteos. Válvulas automáticas que se abrirán ante la presencia de un gas en un circuito de líquidos. Mediante el conocimiento de los fluidos (gases y líquidos), y las condiciones de proceso e instalación, se diseñan dispositivos dimensionados específicamente para esta acción (p.e. en circuitos de aceite térmico, eliminar aire)

– drenadores. Exactamente igual que los elementos anteriores, pero para eliminar un líquido de un gas (p.e. en circuitos de aire comprimido, eliminar agua)

Cuando era estudiante, una de las asignaturas que más vivamente recuerdo, básicamente porque me costaba mucho dormirme gracias a un profe de aquellos «motivante», trataba sobre tratamientos superficiales. A lo largo de mi carrera profesional me he ido encontrando con esta temática reiteradamente, lo que me dice varias cosas:

  • tenía que haber estado más atento (tomad nota niños)
  • parece ser que es un tema interesante
  • cada vez estoy más cerca de la jubilación 🙂

Nunca he encontrado una fuente que lo explique de esta manera, pero tal y como lo retengo en mi memoria, es que de algún sitio copio, pues soy incapaz de generar estructuras de más de dos conceptos con o sin comas ;). Vamos a establecer una clasificación rápida de los tratamientos:

  1. modifican las propiedades del sustrato. Pueden ser tratamientos y/o recubrimientos
  2. no modifican las propiedades del sustrato.  Recubrimientos (coatings para los modernos)

Como ejemplos del primer punto cabe citar:

  • materiales que en el medio natural son estables, pero que ante alguna alteración crean capas externas de óxido, como el acero, el acero inoxidable, el cobre, el aluminio, etc, a través de un mecanismo de autoprotección, el pasivado
  • materiales que mediante tratamientos térmicos, físicos o químicos pueden mejorar alguna propiedad del material
    • térmicos: temple, revenido, recocido…
    • térmicos/químicos: nitrurado, cianurado, difusión…
    • mecánicos: shot peening, electropulido…

Del punto 2 podemos encontrar de nuevo varios grupos, y seguramente me dejo alguno, pero podemos hablar de:

– aportaciones de metales como cobreados, niquelados, cromados, plasma, nitruro de titanio…

– aportaciones composites o resinas generalmente con una base plástica y todo tipo de refuerzos: poliuretanos, epoxis, vinilos…

En general, y así siempre lo he hecho saber en el bar, los tratamientos superficiales buscan dotar a la superficie de un material de unas propiedades que de por sí mismo no tiene, ya que bajo unas determinadas condiciones:

  • el acero al carbono se corroe
  • los metales se desgastan
  • el inoxidable es caro «se pica»
  • el aluminio «se mancha»
  • etc…

Y mediante tratamientos o revestimientos podemos separar los agresores más comunes: corrosión, desgaste, cavitación, ataque químico, abrasión,etc; de nuestros activos (sean equipos o instalaciones), y así obtener numerosas ventajas como:

  • mayor duración de componentes
  • mayor vida en servicio
  • menor coste de inversión (materiales exóticos vs acero al carbono recubierto, p.e.)
  • descuentos en supermercados… 😉

 

Impulsores de bomba recubiertos con poliuretano
Impulsores de bomba recubiertos con poliuretano

Gracias a Rubén por sus comentarios.

Gracias a Conrado, «el profe motivante».