Seguro que muchos de vosotros habréis oído, incluso algunos escuchado, esta historia; pero hoy, que llevo un par de días trabajando con una nueva persona que se ha incorporado al equipo, en un momento donde he detectado que quería correr demasiado, y posiblemente tropezar (simbólicamente), me he sorprendido a mí mismo explicándole esta historia.

Por quedar bien, diré que este es un pequeño homenaje a mi jefe, del que por suerte sigo aprendiendo cosas, y que aprovechando que no me lee, diré tiene dos grandes virtudes directivas (es posible que alguna más si pienso un rato más :), pero eso suele agotarme):

  • cuenta chistes (y a veces casi ni tienes que fingir que hacen gracia)
  • cuenta cuentos (no os imaginéis una empresa kumbayá sentados alrededor de una fogata. Normalmente cantamos de pié 😉 )

Hace tiempo leí sobre un directivo “cuenta cuentos”, en serio, existen. Y me parece que como casi todo en la vida, cada uno usa las herramientas que le son más cómodas, y que le han sido otorgadas, así que atiendo y aprendo, es una de mis máximas. Cuando he atendido y aprendido, soy capaz de compartir y enseñar.

 

Estaban el lobo y el lobito en lo alto de la colina, y el lobito, lleno de energía y pasión le dice al padre nerviosamente:

– ¡Papá! ¿Por qué no bajamos corriendo y nos follamos comemos a todas las ovejas?

El padre, lleno de experiencia y razón le dice calmadamente:

– Hijo ¿qué te parece si bajamos poco a poco y nos las follamos comemos todas?

 

Aún a riesgo de que las 2 personas que siguen este blog (os tengo controlad@s), dejen de leerme por pensar que soy estúpido por interpretar que no han sabido encontrar el mensaje en semejante fábula, haré una escenificación minimalista.

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Si. Me aburro.

Pues no hay más que ser un pelín perspicaz para darse cuenta que el proceso de fabricación por conformado se compone de dos partes, “termo” y “conformado”, que aunque por separado tienen muchas acepciones, algunas más o menos graciosas ahora mismo, juntas son bastante concisas (que es justo lo que no estoy siendo yo ahora), y definen perfectamente el proceso.

El proceso de fabricación por termoconformado suele referirse a la producción de piezas plásticas, aunque existen procesos similares con otros materiales, como pueden ser los metales, que dejaremos para otro día.

Ya llevo dos frases y aún no he explicado nada, voy al grano.

Para citar rápidamente varios ejemplos antes de explicar el proceso en sí, quiero que penséis en los envases, llamados blister, habitualmente transparentes, en los que protegen elementos como bolígrafos, bombillas, pilas, encendedores, utensilios de cocina, y por supuesto mis amigas las pastillas (no penséis mal, las ilegales no se venden en blister, digo yo 😉 ). También es fácil comprar algún pequeño gadget o electrodoméstico que al abrir el envoltorio exterior, tiene una o varias piezas plásticas obtenidas por este proceso protegiendo la compra o robo realizado.

Todos estos elementos han sido obtenidos por el proceso de termoconformado, al igual que se obtienen por termoconformado las bañeras y platos de ducha acrílicos, aunque estos posteriormente son reforzados por la partes trasera mediante aportación de estructuras rígidas (normalmente tablas de madera), y posteriormente recubiertos con resinas mezcladas con trozos de fibra para dar resistencia a las cargas a soportar, que en algunos casos…

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Volviendo, más bien empezando:

– fase “termo”. Lo que tenemos es una lámina, de material plástico (habitualmente polietileno PE), que variará su grosor en función de la pieza y del nivel inviolabilidad a obtener del blister, y que por supuesto a veces define la calidad del objeto que protege, y que puede ir desde una décima de milímetro hasta varias de ellas. Tanto si el proceso es manual, como si es automatizado, se calienta esta lámina para que cuando sea calentada y enfriada rápidamente, haya facilitado que el material haya alcanzado su zona de deformación plástica, y pueda adquirir fácilmente la forma del molde, a través del cual se ha hecho vacío para atraer la lámina.

– fase “conformado”. Como he avanzado en el punto anterior, al haber calentado la lámina, se usa un molde, que normalmente es el negativo de la forma a obtener (sobre todo en procesos automatizados), aunque puede ser el positivo, y se sujeta perimetralmente la lámina, provocando el vacío entre el molde y la lámina a través de unos orificios habilitados a tal efecto, que generan una succión que produce la deformación plástica de la lámina precalentada sobre la forma a obtener.

En 100 años encontraría un vídeo más molón para mostrar un ejemplo de este proceso:

Si lo que queréis ver es como continua habitualmente el proceso de fabricación que se inicia con el termoconformado, que veréis en los 90 primeros segundos de este video, podéis verlo luego completamente.

Bueno, es fácil por la gramática averiguar cual es el objetivo de un intercambiador de calor, pero para que pueda hacer al menos un artículo interesante (o incluso dos), hablaremos de cómo hacen ese intercambio de calor, cómo son, y para qué se usan.

Un intercambiador de calor es un equipo que nos permite provocar y controlar un proceso de transferencia de temperatura entre 2 o más cuerpos.

La teoría de estos aparatos nos remite directamente a diferentes principios de la termodinámica, y de manera más práctica a conceptos de transferencia de calor, que juraría que fue la única clase en la que no me dormí en ingeniería térmica, y quizás por eso siempre vacilo con estos conocimientos (que es realidad son los únicos de esta materia que conozco, y aquello de “la energía no se creo ni se destruye, y bla bla bla).

La realidad es que dos cuerpos a diferente temperatura evolucionarán hacia el equilibrio entre estas, siempre de manera que hay una transferencia de energía térmica del cuerpo con mayor temperatura al de menor, y esto se consigue mediante:

– radiación. La que emite un cuerpo por su temperatura en forma de ondas. Por ejemplo una bombilla

– convección. Entre cuerpos separados por un fluido que transporta la energía entre ambos. Por ejemplo las corrientes de aire en la Tierra.

– conducción. Entre dos cuerpos en contacto directo. Por ejemplo una sarten sobre una resistencia eléctrica.

En general en la industria hay muchísimos equipos que actúan bajo estos principios (a veces combinados con otros), y muchas veces sus nombres atienden sólo hacía en qué sentido observamos la transferencia, pues como hemos dicho, el cuerpo caliente siempre cederá energía al frío: radiadores, calderas, condensadoras, intercambiadores, enfriadoras, refrigeradoras, calentadores, aireadores, calefactores, intercooler, etc.

Para acabar decir que tenemos dos intercambiadores de calor en nuestro día a día, que pasan desapercibidos, pero que a raíz de este maravilloso artículo, que cambiará vuestra percepción del entorno, pasarán a formar parte de una nueva dimensión donde explicaréis a vuestras allegados vuestros conocimientos en la materia mientras ellos se adentran en los dominos de Morfeo:

– radiador de vuestro coche o moto. Los que se hayan tenido algún accidente lo saben bien, pero delante del vehículo, tras la parrilla embellecedora de cualquier vehículo, se coloca un radiador por donde se hace circular el líquido refrigerante del motor, donde unos tubos aleateados realizan un intercambio de calor con el aire cuando se está en movimiento, o con el aire producido por el ventilador cuando se está parado.

– nuestra nariz. Para aquellos que aún opinen que estamos mal diseñados, saber que nuestra nariz cumple un objetivo doble. Al inhalar precalentamos el aire que tiene que llegar a nuestros pulmones, y cuando exhalamos lo refrigeramos. Sólo tenéis que colocar vuestra mano delante de la boca y nariz y exhalar aire para comprobar una buena diferencia de temperatura. Después de hacerlo 10 veces, parar, no os vayáis a marear. Y si tenéis alguien al lado mientras leéis esto, por favor tras hacerlo las primeras veces, mirar de reojo por su rostro gira hacía la preocupación o directamente dormita 😉

En mi caso, soy capaz de congelar alimentos con la nariz. Sí, estoy bien dotado. Y al finalizar, os hiero.

Hace bastante tiempo escribí que en muchas situaciones de mi vida no me dedico a buscar culpables, sino que dedico mis esfuerzos a encontrar soluciones; para qué perder el tiempo, si la recompensa por encontrar al culpable es 0, y la solución vale 1 (estoy en modo binario). En realidad, todos necesitamos que una parte de nuestra vida se ejecute en modo diagnóstico (buscando culpable y solución), porque si no seríamos incapaces de relacionarnos con nuestro entorno y avanzar, pues cada día es un cúmulo de circunstancias, que nos permiten aprender mediante observación, y posteriormente, si queremos (actitudes), y/o podemos (aptitudes), buscaremos soluciones (toma filosofía barata).

Recuerdo que en ese mismo artículo aclaré que en la técnica, justamente aplico todo lo contrario, ya que en ese caso si que hay recompensa por encontrar al culpable, la de evitar un error o fallo.

Sobre todo en mecánica, no olvidemos que estoy venía siendo un blog de mecánica, las pistas que nos ofrecen los fallos son muy importantes, y sirven en muchísimos casos para determinar las causas, incluso su orden y su magnitud, y de esta manera, bien corregirlas, bien establecer herramientas de predicción que nos permitan acotarlos. En realidad, con este artículo no invento nada, y por ejemplo se habla de “eliminación del problema” (troubleshooting), o del “análisis de la causa raíz” (root cause analysis), como herramientas que nos permiten encontrar las causas del fallo y solucionar, pero como había empezado a escribir este artículo antes de hablar de estos sistemas, ahora ya lo acabo.

Ahora voy a hacer gala de mi palabra 301, y 302. Este texto, escrito como mecánico venido a más, aunque circunscrito a esta temática, permite extrapolar el sistema a otras muchas disciplinas que no quiero citar para que no me lluevan hostias, incluso a las personas, y me vino a la mente porque:

  1. Tengo espacio de sobra en esta inmensa esfera con pelo que tengo por cabeza
  2. En mi día a día vivo de analizar el fallo, lo que me permite ayudar a otras personas, animales o cosas

Aunque muchas veces, al menos en mi trabajo, no requiere más que unos sencillos pasos que os pasaré a describir:

  1. conocimiento del sistema. El primer punto es básico, por eso es el primero;) , pues lo requerimos para poder entender cómo debe funcionar el sistema. Y aunque la práctica muchas veces lo es todo, aquí la teoría es muy importante, pues nos permite visualizar los tipos de esfuerzo a los que están sometidos las piezas, a los desgastes relativos que pueden producirse, a los propios materiales de los componentes, etc.
  2. búsqueda de pistas mediante observación. Como siempre, sin tiempo no hacemos nada, y es que en función de la experiencia ante la situación, deberemos emplear más o menos tiempo buscando pistas, marcas, señales, cualquier información que nos acerque a la causa o causas del fallo.
  3. relación causa/efecto. Los dos puntos anteriores nos permiten encontrar los efectos, que debemos relacionar con sus causas, y como apuntaba antes, con su magnitud. Añado aquí el término “magnitud”, pues como suelo explicar, conviene relativizar las cosas, pues no es lo mismo un tornillo que se ha roto al segundo día de funcionamiento, que uno que lo hace tras 20 años de servicio. Aunque las causas y los efectos puedan ser las mismas.
  4. solución. Esta es la parte más importante del proceso, y aquí intervienen innumerables cualidades del observador, pero no podemos decir que cerramos el círculo si no somos capaces de corregir o minimizar los efectos de las causas (creo que empiezo a abusar de estas palabras…)

Seguro que muchos de vosotros, que en vuestro día a día tenéis, o necesitáis de este procedimiento para subsistir, tenéis muchas variantes de este sistema que me acabo de inventar mientras hago la digestión, pero para eso están los comentarios del blog ¡y gratis!

Rotura del pantano de Puentes (Lorca)

Buenas de nuevo a todos los compañeros en las ondas… O eso era en la radio…

Como todos conocéis, ya que este blog siempre ha sido única y exclusivamente visitado por familiares o amigos, la irrupción en mi vida de un “nuevo elemento”, junto con algunos cambios en mi vida profesional, propiciaron hace largo tiempo que mi querido blog, quedara relegado a un mero recuerdo de una etapa pasada ¿mejor? ¿peor? Otra…

Bien es cierto, que a los que nos gusta explicar, el gusanillo siempre nos puede, y al final, usando el medio que sea, nos dedicamos en cuerpo y alma a ello. De hecho, sinceramente creo que mi buen hacer en esta última etapa profesional de mi vida, en la que he tenido, y tengo, responsabilidades comerciales y de gestión de recursos humanos, añadidas a las ya más que “sobadas” funciones técnicas, se debe a ese espíritu de compartir lo poco que sé o que he aprendido, esperando que de ese ofrecimiento, mis interlocutores saquen algún provecho o beneficio. Pero esto quizás es motivo de otro post más adelante.

Como os digo, hace años nació mi hijo Biel, que ha sido, es y será lo más importante en lo que he participado en toda mi vida (participación aunque solo sea por el apretón de mano de mi mujer durante el parto, que si tuviera que medir en Newton-metro, me iba a tocar resucitarlo para inventar otra magnitud 😉 ), y eso me ha mantenido, me mantiene y me mantendrá (¡qué atemporal estoy hoy!) bastante apartado de mis necesidades, sean escribir cuatro letras en este blog, mis aficiones, o mis obligaciones, porque como ya sabéis los que sois padres, esta es “LA OBLIGACIÓN”, y no conozco muchas cosas que se puedan disfrutar tanto como eso… ¡y sufrir también! Para que nos vamos a engañar, pero son sufrimientos que, aunque parezca mentira, cuando han pasado los hechas de menos 🙂

Por otro lado, mi mente inquieta, de mecánico venido a más (nuevo título para este humilde blog), no ha parado ni un segundo, y aunque estoy intentando aprender a vivir de manera más reflexiva, el cerebro apresado en este cráneo, de magnitud importante aunque limitado en contenido por los algodones olvidados por los doctores en su interior, es una olla en ebullición. También me ha dado tiempo de retomar algo de estudio, y me dio por el tema de la eficiencia energética, que aunque muy manido últimamente, encierra grandes secretos sobre el funcionamiento de los sistemas de energía que mueven el mundo, por mucho que algunos profesores se hayan emperrado en ocultar detrás de apuntes aburridos, métodos de aprendizaje soporíferos, y escuelas que hacen las cuentas de la lechera; las económicas, claro.

Profesionalmente sigo en contacto con la industria, aprendiendo cada día más y más, y quiero creer que ese desequilibrio interno, de aprender mucho y transmitir poco, últimamente está perturbando mi ya maltrecha salud mental, y es que por mucho que le explico cosas a mí hijo y a mi mujer, no consigo que pasen más de tres minutos sin que se duerman…

Eso sí, los he enganchado al Así se hace, al Cómo lo hacen, al Megaconstrucciones y por supuesto mi hijo ya tiene una caja de herramientas completa, que como buen mecánico está en perfecto estado de revisión (permitirme que salga del PC a partirme…). Por cierto, el mamón hoy me ha cogido despistado, y como dejé mi multímetro encima de la mesa, lo he pillado poniendo las bananas en una pila como me ve hacer a mí, para ver el estado de carga.

Friki ¿eh? Pero a estas alturas de blog ¿alguien pensaba lo contrario?

P.D.: Por suerte, no sabe que tiene que quitar las fundas a las bananas para poder medir.Todo llegará…

Fuente: Wikipedia

Me he pasado muchos años de mi vida profesional viendo a responsables tildados de ” incapaces de delegar,” y siempre pensé que debería ser algo negativo (sosteniendo un vaso de café en la máquina mientras charlas con compañeros todo parece siempre más fácil de lo que realmente es). Lógicamente me ha tocado lidiar con personas de tipo, y les agradezco mucho, pues es igual de necesario y válido aprender qué debes hacer, tanto como lo que no debes hacer si realmente quieres formar parte de un equipo que progrese. Pero aún así hoy (bueno, en realidad hace unos días ya), he descubierto que se perdían algo mejor.

Se ha escrito mucho, y leído algo menos, sobre el término delegar; yo mismo he leído y releído información en numerosas ocasiones con el objetivo de “aprender a delegar”, o simplemente delegar mejor; incluso durante mucho tiempo le daba vueltas a intentar entender qué quieren decir con delegar ¿no querrán decir jefar?¿no querrán decir que trabaje otro?

De hecho, hace un tiempo hablando con mi amigo Jordi, que está igual de activo que yo en el blog, me ayudaron mucho dos conceptos que se me han quedado gravados, pues rápidamente determiné que eran causas de retraso en la gestión de equipos (el mío al menos), uno por supervisión o micromanagent, y el otro por su propio peso:

  • Primero. “Suficientemente bien”, está bien; la perfección (o la tendencia a) y el sobre esfuerzo no es casi nunca necesario (y muchos menos, valorado)
  • Segundo. Aprende a decir que NO. Acabarás formando parte de un equipo de “apagafuegos”.

El caso es que escribo este e-mail porque he descubierto la que quiero sea la piedra angular del edificio, tras mucha literatura, mucha conversación de bar, mucho seminario, y mucha más información de la que soy capaz de retener y asimilar he comprendido una cosa: delegar es aprender.

Ahora sí que me sabe mal por todas aquellas personas que no saben delegar (o no quieren), porque se están perdiendo una de las maravillas del mundo empresarial.

  • ¿No sabes hacer algo? Delega, no hay nada de malo en ello (en no saber nada 🙂 ), por eso formas parte de un equipo, o de eso presumes…
  • ¿Crees que algún miembro/s de tu equipo es capaz de hacerlo mejor que tú? Delega, encontrarás más riqueza que en tus pensamientos y conocimientos.
  • ¿Quieres sorprenderte? Delega en tu equipo porque te sorprenderán gratamente.
  • ¿No llegas a tiempo? Delega, varios  cerebros y varias manos, en caso que todos los miembros de tu equipo tengan cerebro, son más veloces que tus propios miembros.
  • ¿Quieres echarle la culpa a alguien? Delega
  • ¿Quieres aprender? Delega

La delegación es el complemento perfecto para un profesional, y debería ser tutelada en las empresas, pues creo que realmente el enriquecimiento de una institución pasa por el crecimiento del grupo, y sin delegación, el progreso, ni por asomo se acerca a las cotas realmente alcanzables.

¡¡¡Equipoooooooooooo!!! 🙂

Mis felicitaciones y las gracias a Los FisQui y su profe Juan Fco. Álvarez.

Tranquiliza ver que no todos los alumnos son como los que salen en la TV, que sigue existiendo la didáctica y las ganas de hacer cosas útiles para los demás en los colegios.

Enlace

En mi juventud fui un lector empedernido de cómic, fanzines y todo tipo de aventuras gráficas que caían en mis manos, o pasaban delante de mí. Supongo que sería en mis lecturas de “El Jueves” que conocí, y de ahí me sonaba cuando compré el libro, el Perich. Por cierto, conservo cierta obsesión por algunas publicaciones, aunque como algunas cosas de esta **** sociedad, se haya convertido en una especie de lujo…

Todo y que me pareció un libro antiguo, me sorprendió saber que fue publicado en 1970 ¡yo ni había  nacido! Pero cual ha sido mi sorpresa al comprobar que podría haber sido escrito perfectamente por Perich este 2011 que estamos a punto de finiquitar (y no volverá 😦 ).

El libro es un compendio de humor gráfico y un montón de sentencias y frases que versan sobre todo tipo de temas como sociedad, política, historia, deportes, educación, religión, televisión, y repito, algunas de ellas parecen inspiradas en acontecimientos recientes ¿será por eso que dicen que siempre la historia se repite? Al final tendrán razón aquellos que dicen que estudiar y conocer la historia debería servir para no volver a cometer los mismos errores.

Bueno, dejando filosofía aparte, recomiendo que naufraguéis por algún mercadillo dominical en busca de este libro si queréis envenenaros con la acidez de este gran humorista. Con que os sorprenda un 50% de lo que me ha sorprendido a mí, creo que estaréis satisfechos con la compra. Me vienen a la mente grandes tópicos para definir su humor como caustico, ácido, humor negro, sátira, y uno que ahora está de moda, y que sirve para que los seguidores puedan mirar por encima del hombro al resto, el humor inteligente.

Estos días, como se me había abierto la curiosidad, busqué referencias suyas por la red para enterarme primero que: muerto está, pero vivo su legado, aunque eso no le dé de comer a sus gatos, ni queme su garganta; y para confirmar que si por cualquier circunstancia te has acercado al personaje, desconozco si así era la persona (aunque podría ser insoportable vivir con un hombre que era capaz de sacarle punta con la lengua a una piedra de afilar), no te puede haber dejado indiferente. Me sorprende como hace reír, pensar, recapacitar, sorprender o enojar con tan pocas palabras.

Aunque podéis encontrar numerosas referencias y webs por la red (aquí y aquí), quiero aprovechar para dejar un par por aquí que me han encantado:

  • -¡Papá! ¡Papá! – ¡Calla, mentiroso!
  • La carretera no es más que un control de natalidad a destiempo
  • El dinero sí da la felicidad. Lo que no la da es tener que ganárselo.
  • En España no somos racistas. Si de un tío que trabaja desorbitadamente, decimos que “trabaja como un negro”; de un avaro, decimos que es “un judío”; de un hombre excesivamente celoso, decimos que es un “moro”; o de un individuo tonto, decimos que “le han engañado como a un chino”, es porque somos un pueblo dicharachero y sin prejuicios.

Pues nada, ahí queda eso… ¡el juego que hubiera dado el Perich en estos tiempos que nos toca vivir! (igualmente descansa, que tampoco pasaste buena época).

Ficha técnica

Autor: Jaume Perich

Título: Autopista

Tema: Humor

Editorial: Círculo de lectores

Depósito legal:  B. 34706-71

Tras tener que haber gastado un par de horas en reparar el blog, se había descuajaringado por culpa de alguna maldita actualización automática de WordPress, aún me quedan ganas para desahogarme escribir sobre algo que me alucina como trabajador.

Lanzo una pregunta al aire, y lamento que ya nadie siga el blog como antes (tenía dos personas que me seguían por todas las esquinas), porque me gustaría conocer realmente opiniones al respecto, y sobre todo saber de primera mano como se sienten otras personas ante una situación como esta. La pregunta es: ¿es mejor candidato una persona que tiene conocimiento, pero pocas ganas de trabajar, o una persona con ganas de trabajar, pero sin conocimiento?

Antes que comencéis a sacar humillo por la cabeza, fijaos bien en la trampa de la pregunta, pues no pregunto sobre personal de plantilla, si no sobre una persona que va a ser candidato a un puesto de trabajo.

Dicho esto, os cuento mis vivencias porque dándole algunas vueltas, como tantas veces, no acabas de ver si negro o blanco sobre la pregunta anterior. El caso es que el primer candidato que paso a formar parte de en mi equipo, tenía mucho conocimiento, posiblemente más que yo, y eso siempre es positivo para un grupo. Lógicamente en un proceso de selección, un perfil así, con conocimiento técnico, del mercado, de cliente, etc, es un caramelo en la puerta de un colegio, pero lógicamente las personas no son sólo su conocimiento, y bien fuera por nuestra parte en no saber incentivar/motivar, o suya por no “avisar” antes de la situación, la persona en pocos meses comenzó a demostrar poco interés por el trabajo. Lógicamente en este punto, lo mejor es cortar (sin pegar 🙂 )

La siguiente persona que entró, gajes del oficio, por que es habitual, fue un: quiero pero no puedo, y además no me expliques por que yo ya lo sé. Como me imagino que no habéis entendido nada, explico en otras palabras; es la típica persona que argumenta “saber”, y los que hacen entrevistas, saben que esto siempre es difícil de validar, y a los pocos días, ya ves que sabe levantarse y saludar… Aún así, si una empresa sabe, y puede, ser paciente, es posible integrar una persona de este tipo si sabe agregarse al grupo y forma parte de él para avanzar, pues desde mi punto de vista, tienen una cosa positiva, tienen seguridad en sí mismos (por eso creen que saben lo que saben y lo que no. Este paréntesis lo podría firmar Groucho). El caso negativo es que esta persona no dejaba entrar en su ruedo ni al equipo, ni a los responsables, y así es difícil permitir avanzar al grupo. Resumiendo y por acercar a la pregunta, en este caso, poco conocimiento, y “justas” ganas de trabajar (eso siendo benevolente). Corta y no pegues.

Por último, y más asombroso para mí, pues no había oído hablar de este perfil. Encontramos una persona de buen perfil humano, conocimiento y formación adecuados, entendiendo que es difícil encontrar un conocimiento específico de nuestra empresa (que sí tenía el primero, al menos en algunas áreas), y sobre todo, sobre todo: muchas ganas de trabajar. Bien.

Cualquier empresa, conocedora de los tiempos, ha de entender, y suele entender que hay un período de adaptación, que afecta a la persona, a su integración, a su entorno cercano; y otro período de aprendizaje que lógicamente en función de las funciones del puesto, puede ser de días (sobrepuesto con su adaptación) o de años. Con lo que debe validarse inequívocamente el primero, y evaluar la progresión en el segundo. Pues bien, esta última persona, que como os comento, requería de un período de aprendizaje largo (hablamos de unos dos años), acuciado (y sí, he escrito bien la palabra que mejor se amolda a la situación) por sus propias ganar de trabajar y de ser funcional, ha acabado totalmente anulado como persona y como profesional, pese a reiteradas reuniones de ayuda y numerosas charlas sobre que estábamos en una situación normal, donde el tiempo juega a su favor. En este caso, nos encontramos con escaso conocimiento (aunque con una base correcta), combinado con unas enormes ganas de trabajar, tampoco ha sido una combinación de la que hayamos sabido extraer nada positivo. En este caso, ha cortado él. (pero que conste que en este caso tampoco le hemos pegado 😉 )

¿Qué estamos haciendo mal? Y sobre todo, repito mi pregunta, ya que la considero interesante para debatir: ¿es mejor candidato una persona que tiene conocimiento, pero pocas ganas de trabajar, o una persona con ganas de trabajar, pero sin conocimiento?

¡Ah! Por si alguien se queda interesado, como buen hijo de gallego, seguiré pensando en la incorporación de alguien, aunque ahora mismo, mientras escriba esto, es en lo último que tengo ganas de embarcarme ahora mismo, pero mis ganas de trabajar, fluctuantes como las de cualquier hijo de vecino, siguen intactas, aquí, o en la República Popular China.

¡Sí, sí! Has leído bien, ese es el título. Nunca, nunca, nunca, responderé a preguntas sobre cómo se me ocurrió escribir este artículo. Eso sí, esto es una demostración que la ingeniería está en todos lados, o mejor dicho todavía, un ejemplo más de cómo la ingeniería se nutre de la naturaleza para crear.

Pues nada, aquí estamos con un apasionante tema, el cuerpo humano ¿pero si aquí nunca habíamos hablado del cuerpo humano? No es cierto del todo, mira estos ejemplos: sinestesia, prótesis, agua, etc. Y es que, como veremos a continuación, estamos hablando de una aplicación de ingeniería naturomecánicohidráulica (toma patada al diccionario).

Para empezar hay que poner una foto, aunque no parezca acorde a la línea gráfica del blog, si es que alguna vez la he tenido:

Male anatomy blank

No voy a entrar en el detalle del proceso de erección, ya que este artículo explica perfectamente como la parte bioquímica de nuestro organismo hace actuar a la biomecánica, que es donde entraremos nosotros. O sea, nos centraremos en el momento de la eyaculación, de ahí el título…

Esto es una información que extraigo de mi intuición como mecánico, así que espero no equivocarme, primero porque desmontaría este bonito artículo que estoy intentando acabar, y segundo porque perdería la credibilidad que tantos años me ha costado generar. El caso es que existe un tipo de movimiento llamado peristáltico (o peristalsis), que consiste básicamente en aplicar fuerza externas sobre un tubo, de manera que hagan avanzar el fluido o sólido que hay en el interior del tubo, así, por ejemplo, nuestro cuerpo hace avanzar el bolo alimenticio por los intestinos y hace la digestión, y de la misma manera se realiza la eyaculación mediante la contracción de algunos músculos y otras partes del aparato sexual. Observar que no es un proceso contínuo sino rítmico.

Todo esto para llegar a explicar que existe un tipo de bomba en el mercado, utilizada prioritariamente para mover fluidos o sólidos agresivos química o abrasivamente, o, por otro lado, para mover productos alimentarios, farmacéuticos o estériles, ya que el único contacta al ser bombeados, lo realizan con el interior del tubo.

Los tubos que realizar la función peristáltica, sufren continuamente deformaciones para impulsar el producto, así que en muchas ocasiones, están bañados con algún fluido lubricante, que en ningún caso (a menos que se trate de una avería), puede entrar en contacto con el producto.

Aquí adjunto una representación gráfica desde la Wikipedia, que muestra la relación con lo descrito anteriormente, donde la presión continuada en diferentes zonas de un tubo, impulsa en fluido hacia adelante.

Las aplicaciones más comunes en las que podemos encontrar este tipo de bomba son:

  • necesidad de dosificación de productos. Por ejemplo adhesivos para montaje aumático o manual, productos químicos para tratamientos de aguas…
  • bombeo de fluidos con altos contenidos de sólidos (por tanto con probabilidad de abrasión). Por ejemplo fangos en depuradoras, productos áridos como cales, cementos, argamasas…
  • bombeo de productos alimentarios. Por ejemplo zumos, batidos, leche…
  • bombeo de productos sensibles al corte o delicados (que es otro tipo de bombeo dañarían su textura o composición). Por ejemplo zumos, aceites, alimentos triturados…