En mi juventud fui un lector empedernido de cómic, fanzines y todo tipo de aventuras gráficas que caían en mis manos, o pasaban delante de mí. Supongo que sería en mis lecturas de «El Jueves» que conocí, y de ahí me sonaba cuando compré el libro, el Perich. Por cierto, conservo cierta obsesión por algunas publicaciones, aunque como algunas cosas de esta **** sociedad, se haya convertido en una especie de lujo…

Todo y que me pareció un libro antiguo, me sorprendió saber que fue publicado en 1970 ¡yo ni había  nacido! Pero cual ha sido mi sorpresa al comprobar que podría haber sido escrito perfectamente por Perich este 2011 que estamos a punto de finiquitar (y no volverá 😦 ).

El libro es un compendio de humor gráfico y un montón de sentencias y frases que versan sobre todo tipo de temas como sociedad, política, historia, deportes, educación, religión, televisión, y repito, algunas de ellas parecen inspiradas en acontecimientos recientes ¿será por eso que dicen que siempre la historia se repite? Al final tendrán razón aquellos que dicen que estudiar y conocer la historia debería servir para no volver a cometer los mismos errores.

Bueno, dejando filosofía aparte, recomiendo que naufraguéis por algún mercadillo dominical en busca de este libro si queréis envenenaros con la acidez de este gran humorista. Con que os sorprenda un 50% de lo que me ha sorprendido a mí, creo que estaréis satisfechos con la compra. Me vienen a la mente grandes tópicos para definir su humor como caustico, ácido, humor negro, sátira, y uno que ahora está de moda, y que sirve para que los seguidores puedan mirar por encima del hombro al resto, el humor inteligente.

Estos días, como se me había abierto la curiosidad, busqué referencias suyas por la red para enterarme primero que: muerto está, pero vivo su legado, aunque eso no le dé de comer a sus gatos, ni queme su garganta; y para confirmar que si por cualquier circunstancia te has acercado al personaje, desconozco si así era la persona (aunque podría ser insoportable vivir con un hombre que era capaz de sacarle punta con la lengua a una piedra de afilar), no te puede haber dejado indiferente. Me sorprende como hace reír, pensar, recapacitar, sorprender o enojar con tan pocas palabras.

Aunque podéis encontrar numerosas referencias y webs por la red (aquí y aquí), quiero aprovechar para dejar un par por aquí que me han encantado:

  • -¡Papá! ¡Papá! – ¡Calla, mentiroso!
  • La carretera no es más que un control de natalidad a destiempo
  • El dinero sí da la felicidad. Lo que no la da es tener que ganárselo.
  • En España no somos racistas. Si de un tío que trabaja desorbitadamente, decimos que «trabaja como un negro»; de un avaro, decimos que es «un judío»; de un hombre excesivamente celoso, decimos que es un «moro»; o de un individuo tonto, decimos que «le han engañado como a un chino», es porque somos un pueblo dicharachero y sin prejuicios.

Pues nada, ahí queda eso… ¡el juego que hubiera dado el Perich en estos tiempos que nos toca vivir! (igualmente descansa, que tampoco pasaste buena época).

Ficha técnica

Autor: Jaume Perich

Título: Autopista

Tema: Humor

Editorial: Círculo de lectores

Depósito legal:  B. 34706-71

Tras tener que haber gastado un par de horas en reparar el blog, se había descuajaringado por culpa de alguna maldita actualización automática de WordPress, aún me quedan ganas para desahogarme escribir sobre algo que me alucina como trabajador.

Lanzo una pregunta al aire, y lamento que ya nadie siga el blog como antes (tenía dos personas que me seguían por todas las esquinas), porque me gustaría conocer realmente opiniones al respecto, y sobre todo saber de primera mano como se sienten otras personas ante una situación como esta. La pregunta es: ¿es mejor candidato una persona que tiene conocimiento, pero pocas ganas de trabajar, o una persona con ganas de trabajar, pero sin conocimiento?

Antes que comencéis a sacar humillo por la cabeza, fijaos bien en la trampa de la pregunta, pues no pregunto sobre personal de plantilla, si no sobre una persona que va a ser candidato a un puesto de trabajo.

Dicho esto, os cuento mis vivencias porque dándole algunas vueltas, como tantas veces, no acabas de ver si negro o blanco sobre la pregunta anterior. El caso es que el primer candidato que paso a formar parte de en mi equipo, tenía mucho conocimiento, posiblemente más que yo, y eso siempre es positivo para un grupo. Lógicamente en un proceso de selección, un perfil así, con conocimiento técnico, del mercado, de cliente, etc, es un caramelo en la puerta de un colegio, pero lógicamente las personas no son sólo su conocimiento, y bien fuera por nuestra parte en no saber incentivar/motivar, o suya por no «avisar» antes de la situación, la persona en pocos meses comenzó a demostrar poco interés por el trabajo. Lógicamente en este punto, lo mejor es cortar (sin pegar 🙂 )

La siguiente persona que entró, gajes del oficio, por que es habitual, fue un: quiero pero no puedo, y además no me expliques por que yo ya lo sé. Como me imagino que no habéis entendido nada, explico en otras palabras; es la típica persona que argumenta «saber», y los que hacen entrevistas, saben que esto siempre es difícil de validar, y a los pocos días, ya ves que sabe levantarse y saludar… Aún así, si una empresa sabe, y puede, ser paciente, es posible integrar una persona de este tipo si sabe agregarse al grupo y forma parte de él para avanzar, pues desde mi punto de vista, tienen una cosa positiva, tienen seguridad en sí mismos (por eso creen que saben lo que saben y lo que no. Este paréntesis lo podría firmar Groucho). El caso negativo es que esta persona no dejaba entrar en su ruedo ni al equipo, ni a los responsables, y así es difícil permitir avanzar al grupo. Resumiendo y por acercar a la pregunta, en este caso, poco conocimiento, y «justas» ganas de trabajar (eso siendo benevolente). Corta y no pegues.

Por último, y más asombroso para mí, pues no había oído hablar de este perfil. Encontramos una persona de buen perfil humano, conocimiento y formación adecuados, entendiendo que es difícil encontrar un conocimiento específico de nuestra empresa (que sí tenía el primero, al menos en algunas áreas), y sobre todo, sobre todo: muchas ganas de trabajar. Bien.

Cualquier empresa, conocedora de los tiempos, ha de entender, y suele entender que hay un período de adaptación, que afecta a la persona, a su integración, a su entorno cercano; y otro período de aprendizaje que lógicamente en función de las funciones del puesto, puede ser de días (sobrepuesto con su adaptación) o de años. Con lo que debe validarse inequívocamente el primero, y evaluar la progresión en el segundo. Pues bien, esta última persona, que como os comento, requería de un período de aprendizaje largo (hablamos de unos dos años), acuciado (y sí, he escrito bien la palabra que mejor se amolda a la situación) por sus propias ganar de trabajar y de ser funcional, ha acabado totalmente anulado como persona y como profesional, pese a reiteradas reuniones de ayuda y numerosas charlas sobre que estábamos en una situación normal, donde el tiempo juega a su favor. En este caso, nos encontramos con escaso conocimiento (aunque con una base correcta), combinado con unas enormes ganas de trabajar, tampoco ha sido una combinación de la que hayamos sabido extraer nada positivo. En este caso, ha cortado él. (pero que conste que en este caso tampoco le hemos pegado 😉 )

¿Qué estamos haciendo mal? Y sobre todo, repito mi pregunta, ya que la considero interesante para debatir: ¿es mejor candidato una persona que tiene conocimiento, pero pocas ganas de trabajar, o una persona con ganas de trabajar, pero sin conocimiento?

¡Ah! Por si alguien se queda interesado, como buen hijo de gallego, seguiré pensando en la incorporación de alguien, aunque ahora mismo, mientras escriba esto, es en lo último que tengo ganas de embarcarme ahora mismo, pero mis ganas de trabajar, fluctuantes como las de cualquier hijo de vecino, siguen intactas, aquí, o en la República Popular China.

¡Sí, sí! Has leído bien, ese es el título. Nunca, nunca, nunca, responderé a preguntas sobre cómo se me ocurrió escribir este artículo. Eso sí, esto es una demostración que la ingeniería está en todos lados, o mejor dicho todavía, un ejemplo más de cómo la ingeniería se nutre de la naturaleza para crear.

Pues nada, aquí estamos con un apasionante tema, el cuerpo humano ¿pero si aquí nunca habíamos hablado del cuerpo humano? No es cierto del todo, mira estos ejemplos: sinestesia, prótesis, agua, etc. Y es que, como veremos a continuación, estamos hablando de una aplicación de ingeniería naturomecánicohidráulica (toma patada al diccionario).

Para empezar hay que poner una foto, aunque no parezca acorde a la línea gráfica del blog, si es que alguna vez la he tenido:

Male anatomy blank

No voy a entrar en el detalle del proceso de erección, ya que este artículo explica perfectamente como la parte bioquímica de nuestro organismo hace actuar a la biomecánica, que es donde entraremos nosotros. O sea, nos centraremos en el momento de la eyaculación, de ahí el título…

Esto es una información que extraigo de mi intuición como mecánico, así que espero no equivocarme, primero porque desmontaría este bonito artículo que estoy intentando acabar, y segundo porque perdería la credibilidad que tantos años me ha costado generar. El caso es que existe un tipo de movimiento llamado peristáltico (o peristalsis), que consiste básicamente en aplicar fuerza externas sobre un tubo, de manera que hagan avanzar el fluido o sólido que hay en el interior del tubo, así, por ejemplo, nuestro cuerpo hace avanzar el bolo alimenticio por los intestinos y hace la digestión, y de la misma manera se realiza la eyaculación mediante la contracción de algunos músculos y otras partes del aparato sexual. Observar que no es un proceso contínuo sino rítmico.

Todo esto para llegar a explicar que existe un tipo de bomba en el mercado, utilizada prioritariamente para mover fluidos o sólidos agresivos química o abrasivamente, o, por otro lado, para mover productos alimentarios, farmacéuticos o estériles, ya que el único contacta al ser bombeados, lo realizan con el interior del tubo.

Los tubos que realizar la función peristáltica, sufren continuamente deformaciones para impulsar el producto, así que en muchas ocasiones, están bañados con algún fluido lubricante, que en ningún caso (a menos que se trate de una avería), puede entrar en contacto con el producto.

Aquí adjunto una representación gráfica desde la Wikipedia, que muestra la relación con lo descrito anteriormente, donde la presión continuada en diferentes zonas de un tubo, impulsa en fluido hacia adelante.

Las aplicaciones más comunes en las que podemos encontrar este tipo de bomba son:

  • necesidad de dosificación de productos. Por ejemplo adhesivos para montaje aumático o manual, productos químicos para tratamientos de aguas…
  • bombeo de fluidos con altos contenidos de sólidos (por tanto con probabilidad de abrasión). Por ejemplo fangos en depuradoras, productos áridos como cales, cementos, argamasas…
  • bombeo de productos alimentarios. Por ejemplo zumos, batidos, leche…
  • bombeo de productos sensibles al corte o delicados (que es otro tipo de bombeo dañarían su textura o composición). Por ejemplo zumos, aceites, alimentos triturados…

Realmente es muy difícil, yo mismo, aunque escriba esto, soy el primero que incumplo el título muchas veces, el ritmo de vida, las prisas, las ocupaciones, los horarios, etc; pero vamos a reflexionar igualmente sobre ello. Tampoco perdemos nada…

¿Cómo estás? Esa parece ser una pregunta cordial, de amabilidad, o simplemente de primer contacto, pero encierra un gran mensaje interior, la demostración de interés (suponiendo siempre que no somos unos hipócritas). Todos vivimos pensando que tenemos que ser interesantes para alguien, para nuestros padres, para nuestros hermanos, para la familia, para los compañeros… ¡y es así! O debería ser, pero ¿cómo reforzamos esos lazos?

Cuantas veces nos olvidamos que haciendo hablar a otra persona, nos permite acercarnos un poco más a ella, a su día, a su vida, a sus intereses, a sus dolores, a sus traumas… Y lógica y sencillamente, la manera de hacer hablar a otras personas es mediante las preguntas. No quiero entrar a hablar sobre técnicas, ni PNL, ni psicología, ni nadená, simplemente quiero reflexionar sobre un nexo que une personas, la pregunta.

Pese que hay preguntas vacías, y también respuestas vacías, preguntar es una demostración de interés, así como lo es obtener una respuesta. A no ser que se trate de una conversación mal llevada, o un interrogatorio policial (y no es que yo sepa nada de esto… jejeje), hacer intercambios de preguntas suele enriquecer una conversación, y he ahí el quid de la cuestión.

Si cuando entablamos una conversación con una persona, lo primero que hacemos es explicarle lo bien o lo mal que nos va la vida, del partido de ayer, de tal político o del vecino del quinto, al acabar la conversación, qué sabremos de él ¿cómo se encontraba? ¿cómo le había ido el día? ¿quería comentarme algo? ¿estaba feliz por algún motivo? ¿habría alguna novedad en su vida?

Os propongo una cosa, a partir de ahora observar a las personas de vuestro entorno, y identificar a aquellos que lanzan preguntas contínuamente, o a los que no lo hacen, y vosotros mismos os sorprenderéis de los vínculos con unos y otros.

Finalmente, todos conocemos personas que hablan contínuamente, y ya no entramos si las conversaciones o temas son más o menos intrascendentes o interesantes, pero lo que si os puedo asegurar si los observáis, es que cuando «acaban» contigo, no saben nada de tí, y como leí hace poco en el discurso de Bobby Kennedy: […] aquellos que viven con nosotros son nuestros hermanos, que comparten con nosotros el mismo corto momento de vida, que solo buscan, como nosotros, la oportunidad de vivir la vida con bienestar y felicidad, disfrutando lo que la satisfacción y el logro les proporciona.[…] Así que, preguntemos un poco más a los demás, y plantaremos las semillas para ser un poco más felices…

O al menos eso creo yo ¿no?

Es curioso el objeto de mi observación,por parecer interesante diré que, casi investigación…

Cuando empecé a escribir en este blog, lógicamente estaba pendiente a mi entorno virtual, otros blogs técnicos (o intentos de ello), unos cuantos de renombre en el campo de la ciencia, algún que otro sobre gestión o empresa, y alguna cosilla más de mi interés ¡¡¡algunos de ellos realmente fascinantes!!!

Pues bien, resulta que he estado ojeando todos los blogs a los que fui asiduo, o simplemente seguidor, ya fueran de ciencias o de letras, famosillos o de barrio, bonitos o feos, y a todos sus creadores les ha pasado lo mismo que a mí, la vida le ha llevado por otros derroteros, ya sean proyectos laborales, descendencia, agotamiento o simplemente hastío.

Simplemente me ha hecho gracia constatar una sensación que ya tenía, que esto de tener un blog, y dedicarle horas (ni os podéis imaginar la de horas que hay en este blog), es una experiencia más; la pruebas, la disfrutas, la exprimes, la sufres, y al finalizar… os hiero la matas, o para aquellos flojos de espíritu, la duermes.

Es curioso, que yo mismo estoy ofreciendo resistencia al «ocaso blogeril», pero quizás es inevitable el apagón ¡seguiré reflexionando!

Hace unos días, me quedé hasta la 1:30 de la madrugada viendo la película Bobby, que trata sobre los momentos previos al asesinato de Robert F. Kennedy. Comento lo de la hora, ya que pensaba que a esas horas, con los sentimientos «flojeando», escuché un discurso pronunciado por Robert que acompañaba los últimos minutos de la película y que me tocó la «fibra sensible».

Como aún tenía tiempo antes de que Morfeo me atrapara en sus redes, busqué en Internet el discurso y me lo envié al e-mail para leerlo con calma, y ver si fue un momento de «flojera», o realmente es tan bueno como me pareció; sinceramente, me sigue pareciendo fantástico. Creo que solo hay que arrancarlo del momento histórico en que se pronunció, globalizarlo y externalizarlo (parezco un consultor de empresas) del contexto norteamericano, y me parece vigente y universal. Aquí os lo dejo:

Hoy no es un día para política, aprovecharé mi único acto de hoy, para hablarles brevemente, de la insensata violencia en América, que de nuevo salpica a nuestro país y la vida de todos nosotros. No incumbe a una sola raza, las víctimas de la violencia son negras y blancas, ricas y pobres, jóvenes y viejas, famosas y desconocidas; son sobre todas las cosas, seres humanos a los que otros seres humanos querían y necesitaban. Nadie, viva donde viva, haga lo que haga, puede estar seguro quien va a sufrir, por un acto insensato de derramamiento de sangre. Sin embargo, sigue, sigue y sigue en este país nuestro. ¿Por qué? ¿Qué ha conseguido siempre la violencia? ¿Qué ha creado siempre? Siempre que un americano pone fin a la vida de otro americano, innecesariamente, ya sea en nombre de la ley, o desafiando la ley, ya sea un hombre o de una banda que mata a sangre fría o con rabia, en una ataque de violencia, o respondiendo a la violencia, siempre que se rasgue el viento de una vida, que otro hombre ha tejido, torpe y penosamente, para él y sus hijos, siempre que hagamos eso, la nación entera será degradada. Y sin embargo parecemos tolerar un nivel creciente de violencia, que ignora nuestra común humanidad, y nuestras demandas a la civilización. Demasiadas veces celebramos la arrogancia y la chulería, y a los bravucones, demasiadas veces excusamos, a los que quieren construir su vida sobre los sueños destrozados de otros seres humanos. Pero hay una cosa clara, la violencia engendra violencia, la represión engendra venganza, y solo una limpieza de toda nuestra sociedad, puede arrancar este mal de nuestros corazones. Pues cuando enseñas a un hombre a odiar y temer a su hermano, cuando le enseñas que es un ser inferior, por su color, o sus creencias, o las normas que siguen, cuando le enseñas que los que son distintos a ti, amenazan tu libertad, o tu trabajo, o tu hogar, o tu familia, entonces aprende también a enfrentarse a los otros, no como conciudadano, si no como enemigos, recibiéndolos no como cooperantes, si no como invasores que subyugan y someten. Y al final aprendemos a mirar a nuestros hermanos como extraños, extraños con los que compartimos una ciudad pero no una comunidad, hombres ligados a nosotros en una vivienda común, pero no en un esfuerzo común. Tan solo aprendemos a compartir un miedo común, solo un deseo común, de alejarse del otro, solo un impulso común, de superar el desacuerdo con la fuerza. Nuestra vida en este planeta es demasiado corta, el trabajo por hacer es demasiado grande para dejar que ese espíritu prospere por más tiempo en esta tierra nuestra. Desde luego, no podemos prohibirlo con militares, ni con una resolución, pero quizás podamos recordar, aunque sea por un momento, que aquellos que viven con nosotros son nuestros hermanos, que comparten con nosotros el mismo corto momento de vida, que solo buscan, como nosotros, la oportunidad de vivir la vida con bienestar y felicidad, disfrutando lo que la satisfacción y el logro les proporciona. Seguramente este vínculo de sentido común, seguramente este vínculo de objetivos comunes, puede empezar a enseñarnos algo. Seguramente podremos aprender, por lo menos, a mirar alrededor a aquellos de nosotros que son nuestros semejantes, y seguramente podremos empezar a trabajar con algo más de entusiasmo y a curarnos mutuamente las heridas, y convertirnos otra vez, en hermanos y compatriotas de corazón.

Los que triunfan en la vida son aquellos que ante los problemas, buscan las oportunidades. No hablo de dinero, ni de éxito, hablo de personas. No doy lecciones a nadie, ni puedo ni debo, pero la vida me ha enseñado que todo lo que no suma, resta; los puntos medios y las medias tintas son para los que no quieren o no pueden llegar allí donde otros se sienten cómodos y felices.

Hace un tiempo hablamos de bombas, y de su uso más común. Pues bien, su uso no ha cambiado, lo que sí cambia continuamente son las aplicaciones, las tecnologías, y… ¡¡¡el tamaño!!!

Hace unos días cotilleaba por la web Pumps & Systems, un portal para usuarios de bombas, y me encontré con la noticia del diseño y construcción de la bomba de agua más grande del mundo (el bombeo está previsto ser acabado en junio del 2011). Es curioso como el ser humano reacciona con ingenio a los golpes pues, el motivo de que se hayan fabricado estas bombas, lo encontramos en el desastre del huracán Katrina del año 2005, donde perdieron la vida1.826 personas, y causó daños materiales por valor de 75.000 millones de dólares (aproximadamente el PIB de un país como Croacia).

Nueva Orleans es una ciudad por debajo del nivel del mar (-3 metros), de ahí que desde el desastre, se han ido diseñando y poniendo en marcha diferentes actuaciones para evitar que se repitan. Una de ellas es la reconstrucción de este «megabombeo», compuesto por once bombas tan grandes que debieron ser montadas in situ, y que son capaces de extraer agua del interior de la ciudad, al golfo de México, a un ritmo de 541.000 metros cúbicos por segundo ¡¡¡podrían vaciar unas 215 piscinas olímpicas en 1 segundo!!!

Este bombeo fue diseñado, en colaboración con el US Army Corps of Engineers, por Fairbanks Morse, un fabricante norteamericano, aunque la gran dificultad en este tipo de construcciones, es la logística. Y es que estos equipos, una vez construidos, fueron desmontados, trasladándose poco a poco, y pieza por pieza a continuar el proceso de pintado, y ensamblaje hasta su destino final, en el interior del bombeo.

Se han perdido todos los enlaces a fotos que originalmente había incorporado, pero he recuperado este enlace con una presentación de fotos y un vídeo muy interesante.

Aquí podéis ver gráficamente cómo funcionan cada una de estas bombas en casa de ponerse en marcha, sacada de Popsci:

Lógicamente con los enlaces que os adjunto, encontraréis muchísima información para profundizar, pero os dejo aquí algunos datos llamativos sobre las bombas, y el bombeo:

  • son accionadas por motores diesel con una potencia de 5444CV
  • sólo el impulsor (piezas interna de rotación), pesa más de 38.000 kilogramos
  • cada bomba pesa aproximadamente 70.000 kilogramos
  • cada bomba puede evacuar 49.000 metros cúbicos por segundo
  • el diámetro de descarga es de 3,5 metros

Los enlaces para más información son este y este.

Y finalmente os dejo un vídeo del fabricante de las bombas:

Mi padre se encontraba haciendo los recados por el barrio como cualquier viernes por la mañana; subía por una de las aceras arboladas de la calle Jacinto Verdaguer, cuando tras adelantar a varias señoras que con animada conversación empujaban los carritos de sus nietos, se encontró de frente con un hombre que se tambaleaba mientras era esquivado por los transeúntes, bien por que pensaran que estuviera borracho, bien porque sus ajetreadas vidas les impidieran dedicar un poco de su valioso tiempo a preocuparse por la persona.

Mi padre, desgraciadamente como otras muchas personas, vive escarmentada de gente que no merecería ser ayudada ni aunque le fuera la vida en ello, pero dió un vistazo rápido al hombre y decidió tratar de asirlo por debajo de los hombros, y así evitar que cayera mientras le preguntaba:

– ¿Qué le pasa hombre? ¿se encuentra bien?-

– ¡Me mareo!¡me mareo! No puedo ver bien… – decía el hombre con voz temblorosa.

– Tranquilo, le llevaré al ambulatorio para que le vea un médico –

Mi padre, gallego de mollera y de constitución, hombre afable y tranquilo pero firme y un poco pesado, y pese a sus 73 años, pudo ayudar al hombre a llegar hasta el ambulatorio que había unos 500 metros más arriba. Cuando entró al recinto, rápidamente llamó a una de las personas que había en el mostrador para explicarle cómo había encontrado al hombre un momento antes, y que avisaran a un médico o a cualquier persona que pudiera atenderle; al momento llegaron un par de personas que se llevaron en una silla de ruedas al hombre, mientras mi padre, devuelto por su mente a sus quehaceres habituales, preguntó a la chica que le había atendido si podía marcharse; lógicamente ésta le dijo que sí, que ya había hecho la buena acción del día.

Mi padre, días después supo que al hombre al cual había ayudado, vivía dos porterías más arriba de su casa, y aún llevando más de 40 años viviendo a unos metros, por esta vorágine que nos aturde en las grandes ciudades, no habían reparado nunca uno en el otro. El caso es que desde entonces, José, que así se llama, cuando se cruza por la calle con mi padre, siempre comenta a sus acompañantes:

– ¡Mira! ¡este es el hombre que me salvó la vida! – Y es que por lo visto tuvo algún tipo de ataque que mi padre no sabe nombrar, cosas de la edad, pero que de haberse demorado en su atención, podía haber sido mortal.

Mi padre, hombre sencillo, gallego como dije, ni le da importancia, ni lo cuenta con ningún afán de aprobación, simplemente sonríe y siempre le pregunta cómo se encuentra. No hay más en él.

Ha sido mi padre quien me recordaba esta misma tarde esta historia en el hospital, donde esta ingresado desde hace unos días. Y es que el pasado viernes por la mañana, tras salir volando de casa porque tenía un gran dolor en el pecho, corría lo que podía hacia una de las principales arterias de la ciudad, en la que esperaba bien coger rápidamente un autobús para el hospital, o bien parar algún taxi con el mismo destino. Instinto de supervivencia o subidón de adrenalina, el caso es que tras no ver ningún transporte presto para su ayuda, y manteniendo la calma, sorprendente en él, ya que es persona muy nerviosa, recordó que un tiempo atrás había acompañado a José al ambulatorio unos metros más arriba, así que sin pensarlo dos veces, y con un tremendo dolor que cada vez le oprimía más el pecho, continuo hacia el dispensario.

Al llegar, saltándose la cola, pero con la tarjeta sanitaria en la mano, detalle muy propio de él, pidió rápidamente que por favor pidieran una ambulancia, que el dolor del pecho ya no le dejaba continuar más. Sin pensarlo, la chica del mostrador llamó por teléfono, y una persona apareció corriendo con una pastilla que le colocaron bajo la lengua, luego, lo recostaron en una camilla y fue atendido hasta que llegó la ambulancia. El resto sigue hasta acabar en una habitación de la unidad de coronarios, con un gran susto de los que depara la vida, pero del que afortunadamente saldrá para continuar disfrutando.

Es posible que gracias a esta serie de reacciones, mi padre este vivo a día de hoy, tan solo con una pequeña lesión en su corazón; primero porque es un hombre fuerte y saludable (y pesao) según dicen los doctores, y segundo porque como él mismo ha dicho: «me acordé de aquel hombre».

Así que, cosas de la vida, la próxima vez que mi padre encuentre a José le podrá decir: este hombre me salvó la vida.

Esto es una historia real, de las que la vida te reserva, pero nunca te prepara. Mi padre sufrió un infarto hace tres días, y empieza una nueva cuenta para él. Estas cosas vienen sin avisar, y se van siempre dejando cosas para aprender y recordar. Mi consejo, disfrutemos de lo que tenemos en cada momento, ya que no es poco; al final del camino, porque siempre hay un final, deberíamos poder decir, he disfrutado, he sido feliz. Yo al menos, espero que sea suficiente.

¡Hola! ¡eh! ¿hay alguien ahí?

Lo dudo…

Bueno, después de mucho tiempo sin escribir, parece que me entra el gusanillo, aunque tengo claro que me va a ser imposible marcarme ningún tipo de pauta, ni objetivo ahora mismo.

El caso es que lógicamente voy recordando mis ratos en el blog, y me resulta curioso el hecho que, quiero compartir con vosotros (no hay nadie) la red que estoy viviendo una época en la que profesionalmente estoy aprendiendo mucho, o sea, que tengo trabajo de cojones, pero precisamente por ese nivel de productividad y ocupación soy incapaz de centrarme en compartir o enseñar todo lo que estoy viviendo.

Lo peor de todo esto, aparte que lógicamente me gustaría transmitir todo lo aprendido, estoy muy convencido que el nivel de conocimientos que estoy «asentando», es muy pequeño respecto a la cantidad que gestiono. Es bien conocido que escribir, como proceso mental (en este caso), requiere recordar, evocar imágenes o vivencias, y supongo que esa misma tarea convierte esos recuerdos en información que queda grabada en nuestra memoria, y que nos permitirá más adelante usarla. Además suele complementarse con la búsqueda de más información, datos ligados, etc….

En resumen, que noto que aprendo muchas más cosas de las que soy capaz de procesar, y mucho menos recordar, y eso a mí me incomoda. Siempre me ha gustado presumir que allá donde he estado he sabido utilizar los mecanismos para sacar el máximo partido de mi actividad (siempre concediendo algo a cambio), pero aquí y ahora mi sensación es otra…

Si pudiéramos retener todo… seríamos todos un poco más sabios, y el mundo un poco más peligroso…

En resumen, que he dejado de escribir por tiempo, no por falta de temas.

¡Ah! Quizás mi hijo de 10 meses también tenga algo que ver con esto…