Hoy toca cambio de chip, dejamos la ingeniería y nos pasamos a la gestión…¡ole, ole!

El tema de hoy es el Interim Management (IM), que en castellano se puede traducir perfectamente por Dirección Interina, pero como parece que llena más la boca cuando se habla de cargos en la empresa si se dicen en inglés…Yo soy Little Disaster (LD)

Primero os voy a explicar porqué os voy a hablar del IM, ya que os ayudará a entender el concepto. Esta será la primera, y creo que la última vez que os hable de mi empresa, pero el caso es que me viene como anillo al dedo, aunque por desgracia existen muchos ejemplos hoy en día, y además, ha sido el detonante para que yo investigue sobre este asunto, no porque sea responsabilidad mía, que no lo es, pero sí porque al ser “de mente inquieta y nariz de payaso”, me gusta buscar, y encontrar, soluciones a problemas ¡Y no sólo de temas de ingeniería! Que me encantan, también de organización, de gestión, de dirección…La pena es que luego no me preguntan…o si preguntan lo hacen mal o…lo dejo aquí, que sino me caliento… 😉 . Por cierto, no estoy diciendo que lo que yo exponga aquí sea LA SOLUCIÓN, pero sí que es una propuesta, que es de donde al final salen las soluciones.

Actualmente trabajo en una empresa que arrastra una serie de problemas organizativos, de gestión, y sobre todo, de dirección. Estos problemas, por supuesto, han afectado gravemente a la marcha de la empresa, y en consecuencia a sus resultados, dejándola en una situación delicada (además de otras historias como el cambio de divisas, competencia mercados asiáticos, etc, etc, etc ¡o sea, lo normá!). Llegados a este punto, tenemos varios problemas al respecto del tema:

  • internamente. Este tipo de situación bloquea o ralentiza a los directivos de una empresa, lo que hace empeora el desequilibrio existente, y anula, o disminuye drásticamente la capacidad de reacción de la dirección, justo en el momento es que son necesarias acciones rápidas y eficaces.

  • externamente. Debido a la situación de la empresa, la búsqueda de una nueva cabeza al frente de la organización se complica, puesto que el número de personas interesadas en venir en una situación así a la empresa, es muy inferior al habitual. Sobre todo en aquellos casos con perfiles más experimentados, donde su imagen puede resentirse en caso de malos resultados, pero que es el perfil que se debería requerir por una empresa en esta situación.

Dándose estas circunstancias, una posible solución es el IM, que se puede denominar director de transición, que habitualmente cuanto con el apoyo de una empresa consultora detrás suyo, y que por un periodo de tiempo acordado, se pondrá al frente de la organización ¿suena fácil verdad? Nos podemos imaginar que no lo es, y más en las situaciones que estas personas llegan a las empresas, aunque por otro lado, está claro que representas retos muy interesantes. He comentado que habitualmente cuentan con el apoyo de una empresa consultora, pero igualmente hay personas que ofrecen este tipo de servicios de manera autónoma ¿cuál es mejor? Espero comentarios al respecto, ya que yo no soy yo el que pueda dar opiniones al respecto.

Lo que está claro es que, ofrecer servicios de este tipo, requiere una experiencia contrastada por parte de la persona que se pone al frente de una organización. Y aunque suene paradójico, en contra de lo que en algunas profesiones es considerado mala práctica (cambiar en exceso de empresa), cuantas más empresas haya visitado esta persona, mayor será su bagaje y en consecuencia su abanico de soluciones. Siempre que los resultados hayan sido los esperados claro está; que no tienen porqué ser siempre reflotar una empresa 😦 , a veces es prepararla para venderla, a veces es poner un proyecto en marcha y traspasarlo una vez esté funcionando a la dirección permanente, y otras cosas peores…

Una de las cosas que más me ha llamado la atención, es que uno de los puntos positivos que ofrece un IM, es la nula vinculación al pasado de la empresa, y que aunque reconozco que es necesario, es duro pensar en porqué este es un punto a resaltar…(ahí lo dejo, junto con una fotografía alegórica de humantree). Una cosa está clara, cuando una persona pacta unos objetivos con una empresa, y aterriza, precisamente su objetividad e imparcialidad, y sobre todo, su independencia y responsabilidad, están muy por encima de cualquier directivo que se pueda encontrar ya trabajando en dicha empresa, eso hace del IM una muy buena solución cuando se buscan “romper tendencias”.

Por supuesto, y para acabar, un servicio de IM, tiene una fecha de caducidad desde el momento en que se inicia, que pueden ser meses o años, por lo que está claro que un servicio de este tipo, requiere un nivel de definición, colaboración y responsabilidad muy altos por ambas partes.

Hace tiempo que voy hablando con amigos, compañeros y otras especies, sobre el futuro de la ingeniería industrial en nuestro país, donde gran parte de la industria, está desmantelada, o se está desmantelando. Y con algunos de ellos, he encontrado puntos en común, los otros, ya no son amigos míos…

Hace tiempo que tenía ganas de escribir sobre esto, y sino lo he hecho antes, es porque esperaba el día que estuvierais bien despiertos, y como ahora, debido a unas “afecciones intestinales” he pasado unos días sin escribir, me he animado a soltaros este “tocho”.

No es este un artículo para hacer un repaso de los problemas a los que se han enfrentado las empresas industriales en los últimos años, ni siquiera se trata de defenderlas o criticarlas, simplemente quiero ofrecer mi opinión, por si sirve de algo a alguien (que conciso soy a veces), sobre hacia donde podría estar encaminada la ingeniería en los próximos años en este país (recordar siempre mi porcentaje del beneficio).

Quiero dejar claro 1. Como ya he dicho en el párrafo anterior, que se trata de una opinión personal, más o menos contrastada, y que a muchos les podrá parecer segmentada o “algo peor”; de igual manera, nos podremos encontrar con ejemplos de los que yo hablo, con una situación o opinión totalmente distinta a la mía, pero para eso tenemos este gran medio que es internet, para que cada uno exprese lo que piensa, y os animo a todos aquellos que leáis este artículo, y que estéis o no de acuerdo con su contenido, que hagáis los comentarios convenientes, siempre y cuanto no utilicéis palabrotas (este es un blog muy serio y educado).

Quiero dejar claro 2. Puesto que ya se han hecho varias manifestaciones multitudinarias delante de mi casa, cuando hablo de ingeniería, no me dirijo únicamente a los que tienen un título de ingeniero guardado con recelo en alguna carpeta perdida en el fondo del armario (por si se escapa, con los cafés que me ha costado), sino que englobo totalmente a cualquier trabajador, que en el desempeño de sus tareas, haga uso de la técnica o la ingeniería ¡vaya frase más bonita me ha quedado!

Como pequeña introducción al tema, haré mención de la ingeniería que considero que está en desuso en este país, o de la que aún manteniéndose, comienzan a ver la entrada del túnel. Y que son, en general, todas aquellas ramas de la ingeniería altamente relacionadas con la cadena productiva, o en algunos casos, simplemente “algo” relacionadas, que llevan sufriendo un bajón que de momento no ha encontrado su fin. Así que primero quiero aclarar a qué me refiero cuando hablamos de “la situación” (que podría ser perfectamente el título de una película de Jack Nicholson).

La situación

GraficoDesde hace unos años, por muchos y muy variados motivos, producir en este país no es tan rentable como hacerlo en otros. Que nadie se engañe, nadie está diciendo que no seamos productivos, o que no seamos rentables, simplemente, si en España producir, y poner en la estantería de un Hipercor, una tostadora con conexión wi-fi cuesta 21,37€, y la misma tostadora puesta en la misma estantería, pero fabricada en China, Taiwán o en la India cuesta 4,85€ ¿qué creéis que va a hacer una empresa?

Debido a esto, un gran número de empresas productoras, se las han apañado, para empezar a tener malos resultados (para poder cerrar), y han acabado trasladando sus plantas productivas a otros países, y como podéis imaginar, cuando las grandes empresas se van, toda la cadena de empresas que cuelgan de ellas, las empiezan a ver de todos los colores, y esas empresas son las más malparadas, puesto que no pueden coger su estructura, como una gran empresa y trasladarse a otro país (aunque algunas lo han hecho y les ha ido bien, y a otras les ha ido mal).

Y esto ¿qué significa?

Pues que si una empresa de tostadoras (por seguir con el ejemplo), cierra, quiebra, se deslozaliza o como quieran llamarlo. No sólo se van a la calle 200 personas, sino que las dos o tres ingenierías que llevaban el diseño de producto, peligran; que los 3 talleres que le fabricaban los moldes de inyección de plástico, peligran; que las 5 talleres que le fabricaban las matrices para las piezas metálicas, peligran; que los 2 fabricantes de maquinaria que les diseñaban y preparaban las líneas de montaje, peligran; que el autónomo que les llevaba el cálculo de métodos y tiempos, peligra; que no hace falta que siga…

Con esta terrible cadena, lo que quiero reflejar, es que todas aquellas disciplinas relacionadas directamente con la fabricación de un producto, están metidas en el mismo saco. Y aunque en casi todos los casos no es que vayan a desaparecer profesiones (no al menos de momento), si que hay bastantes que quedarán reducidas a un consumo interno muy pequeño, y seguramente sometido a grandes altibajos.

¿Qué podemos hacer? (y aquí está mi humilde opinión)

Desde hace unos años, las grandes marcas de automoción, empezaron a marcas las pautas que lo que debía ser el futuro de la ingeniería en este país. En otros muchos sectores, además de dar por buenas y copiar (como se enteren los de la SGAE) este tipo de iniciativas (comentadas en el punto 1), han tenido que variar no sólo sus estrategias, sino que han adaptado sus negocios, no a las nuevas necesidades, sino a las nuevas formas de hacer negocio (comentadas en el punto 2). Que quiero decir con todo esto, que para mí, existen varios caminos ya abiertos por explotar y explorar en los próximos años:

  1. DISEÑO. No sólo las empresas de automoción, sino otros grandes grupos internacionales, y muchos otras marcas de todos los sectores, han apostado por crear centros tecnológicos para diseñar en nuestro país. De esta manera ¿qué podemos tener? Diseño de producto, cálculo, normativas, virtualización de producto, 3D, animación, packaging, marketing, publicidad, etc.

  2. LOGÍSTICA. Como podéis imaginar, muchísimas empresas que ya no pueden competir en el mercado, porque fabricar su producto aquí le supone dejar de ser competitivo (y hundirse), han pasado de tener plantas industriales a tener plataformas logísticas, y en algunos casos (dependiendo del producto), la parte de diseño de producto apuntada en el punto anterior. De esta manera ¿qué podemos tener? Robotización y paletización de almacenes (las empresas dedicadas a esto, están teniendo unos crecimientos bestiales), distribución, comercialización, consultoría logística, etc

  3. CREACIÓN DE CONOCIMIENTO. Esta es la que cojo “con alfileres”, puesto que no acabo de tener muy claro, de qué manera sacar el beneficio de esto. Además para ser claro, el título debería ser: CREACIÓN, EXPORTACIÓN Y EXPLOTACIÓN DEL CONOCIMIENTO. Con esto, apoyo, como se viene haciendo últimamente, a las iniciativas a la inversión en I+D+i. Pero no de la manera que se ha hecho hasta ahora, o sea mal, tarde, y intentándola utilizar para salvar a sectores o empresas que ya tenían su cabeza fuera de nuestro país. Se trataría de iniciar una I+D+i desde cero, y exportarla como hacen otras potencias mundiales, con la desventaja que ellos lo hacen desde que tienen uso de razón, y forma parte de su política y cultura, pero ¿quién ha dicho miedo?

Este es un tema recurrente para muchas personas, y como todo en la vida, cada uno tiene su opinión. Y menos mal, sino siempre esto sería muy aburrido. Como suelo comentarles a mis amigos, justo antes de dormirlos: lo mejor de las opiniones es que cada uno puede tener la suya; así que es una pena que la gente las “copie”, en vez formarse la suya ¡pero si son gratis!

Dicho esto, hoy os quería hablar sobre las denominadas “necesidades del mercado, o necesidades de los usuarios”, desde el punto de vista del negocio. Y más concretamente, del hecho de cómo deben buscarse la vida las personas o empresas para vender, que normalmente es su objetivo, vender y ganar dinero, aunque algunas lo disimulan muy bien.

Las opiniones más comunes, entre la que se encuentra la mía casi siempre, es que las empresas deben buscar las necesidades. A partir del momento en que se descubre una necesidad, se deben crear los productos o servicios para cubrirla, de esa manera, tendrás negocio (aunque nunca asegurado). Podríamos decir que esta es la manera en que se rige nuestro mundo desde hace muchos años. Ya sean inventores, iluminados, embaucadores, vendedores o otros profesionales han descubierto un día esa necesidad en el mercado, y han puesto todos los medios para que su idea se materialice, y de esta manera, hacer la buena acción del día: “un bien para la comunidad” (y otro para su bolsillo, en la mayoría de los casos).

La otra opinión, dice que las necesidades son creadas, o deben ser creadas para poder vender la idea. Esta opinión no es que sea contraria a la anterior, simplemente, creo que es una manera “más actual” de abordar el mercado, y dependiendo del punto de vista con el que se mire, puedes creer que estás más cerca de esta opinión, cuando realmente lo estás más de la anterior. En este caso se trata en que el mismo inventor, iluminado, embaucador, vendedor o profesional que un día crea un producto o servicio, no lo ha hecho porque ha detectado una necesidad en el mercado, sino que lo que hará es “forzar al mercado, para que necesite ese producto”.

Dicho esto, supongo que cada uno estará ahora mismo intentando imaginarse un producto y acercándolo a una opinión o a otra, ¡tú! ¡el de los Donuts! Siempre pensando en comer, ¡y tú! ¡el del látigo! ¿tú te crees que puedes pensar en eso a estas horas? Y anda que el de la mantequilla…

Vamos a ver cual es mi opinión acerca de dos grandes inventos. El primero para mí es claramente un producto que ha venido a cumplir con una necesidad que existía en la sociedad, y del que me gustaría hablar un día (me lo apunto, y si de aquí a dos años no he escrito nada, me pegáis el toque). Se trata de la fregona; ese “palo con pelos”, que no ha sido desde siempre el sistema de limpieza de suelos, si miráis las pinturas rupestres de alguna caverna, no salen fregonas. Hasta hace no mucho, la manera de limpiar los suelos, era arrodillándose, y con un cubo y trapos, limpiarlo todo. Así que, para mí es un invento que vino precedido de una necesidad existente.

Ahora el segundo ejemplo, y lo escojo especialmente porque es el típico caso que aparece cuando una persona está convencido con la segunda opinión. Se trata del teléfono móvil. Son muchos los que creen que es un producto que no era necesario para la sociedad. Simplemente se trata de una comodidad más, que ha acabado convirtiéndose en una necesidad, y que encima ha llegado incluso a provocar problemas relacionadas con él, como la adicción (me ha dado por pensar ahora si habrán personas adictas a la fregona).

Pues bien, ahí os dejo esos dos casos, cada uno con su opinión que haga lo que quiera. Yo, como tengo este blog, y de algo tengo que escribir, pues mira. Por cierto, si alguien se anima, espero vuestros comentarios, sobre todo si conocéis a alguien con, o padecéis adicción, a la fregona…

Durante estas últimas semanas, se ha comentado en nuestro foro de Neurona, una situación más que habitual, y es la lógica evolución de un trabajador, o mejor dicho, de su carrera (aunque algunos vayamos como los cangrejos, de lado o para atrás).

De esta manera, Martín, se encontró con esa situación, en la que un se pregunta si tirar hacia delante, o quedarse como está. En concreto, él ha estado los últimos 6 años trabajando como mecánico preparador de máquinas-herramienta, y después de un tiempo buscando trabajo, ha encontrado una nueva empresa, en la que desarrollaría su trabajo como proyectista de maquinaria. Realmente cambiar de profesión ha sido una decisión personal, pero como siempre en estos casos, y creo que es bueno que sea así, te puedes encontrar con:

  • Oposición. Normalmente la de tu entorno más cercano, mujeres, familia, el que te pone el café en el bar por las mañanas, etc. Que te piden que “recapacites” (observar la negatividad implícita del verbo recapacitar, como si fueras a tirarte por un precipicio), y que pienses que puedes perder lo conseguido hasta ahora, los riesgos que comporta cambiar de trabajo, etc. Pero yo soy de los que piensan que es bueno que esto sea así, los humanos por naturaleza nos cuesta ser autocríticos, y nos es más difícil ver los riesgos que comportan nuestras acciones, ya que nos hemos fijado un objetivo, y a veces “el árbol impide ver el bosque”. Pero también encuentras la oposición de tu empresa saliente a dejarte marchar: subidas de sueldo, nuevos proyectos, promesas, o un conjunto de medidas para “convencerte de nuevo”. O sea, si alguien se ha puesto a buscar trabajo únicamente porque creía que su trabajo costaba más dinero, y en su empresa actual (sino está mal), le arreglan esta situación, ya ha conseguido lo que buscaba.

  • Resistencia. Generalmente la de uno mismo, por aquello del miedo al cambio, por temor a la inestabilidad temporal, frente a la estabilidad actual, miedo a lo desconocido, a errar en la decisión, etc.

Ante estos hechos, lo más normal es que una persona se plantee muchas cosas, y que pida opiniones a sus más allegados, o como en el caso de Martín, lo haga en un foro profesional, donde seguramente se encuentran personas que han pasado, incluso más de una vez, por situaciones de este tipo. Con este artículo únicamente quiero hacer un resumen de las respuestas que en el foro se dieron, ya que me parecen buenas e interesantes. Además, cada profesional actúa de una manera, entendiendo que cada uno puede haber llegado a esta situación de muchas maneras.

  • Nos comentaba David en el foro, que él también se había encontrado en esta situación recientemente, estando en un despacho de arquitectura con buen ambiente, cerca de casa, sin quejas con el sueldo, pero con 23 años y muchas ganas de aprender de otras cosas, y de otras personas, hacer nuevos contactos, y mejorar dentro de su oficio, así que su decisión pasa por cambiar de empresa, eso sí, siempre que no pierdas dinero y que dejes tu empresa de la mejor manera posible con todo el mundo, haciéndoles entender cuales son tus motivos y intereses y que no tiene nada que ver con la empresa ni tu situación frente a ella (Comentario Cosmo: un poco de peloteo vaya 😉 )

  • También comentaba Aitor, que si era algo que él estaba buscando, era el momento de cogerlo, ya que luego podría arrepentirse. Añadía que con su edad (Martín tiene 27 años), la antigüedad no es algo tan importante, y quizás más adelante no tendría otra posibilidad. (Comentario Cosmo: un poco catastrofista, pero se entiende que las oportunidades a veces no vuelven).

  • Álex le hace una invitación a PENSAR. Coger un papel y hacer una línea por la mitad, en un lado escribir las cosas buenas de quedarte en tu empresa actual, y en el otro lado, escribir las cosas buenas de cambiar, además, teniendo en cuenta no sólo las cosas buenas actuales, sino las que te pueden comportar cada una de las situaciones. Luego hacer lo mismo, pero con las cosas negativas. Debes valorar cosas como tu dependencia económica, calidad de vida, opciones de futuro, evoluciones personales, el dinero, tus ganas de retos, etc, cuando lo tienes todo escrito y estructurado, puede ayudarte a la toma de decisiones. (Comentario Cosmo: este método está muy bien, pero es algo caro ¡tienes que gastar dos hojas!)

  • Israel, muy brevemente le comenta que él ante situaciones como esta, cree que lo mejor es cambiar, ya que si es algo que él estaba buscando. Añade que si lleva 6 años en esa empresa, y ya estaba buscando nuevos retos, si se quedara por dinero (a Martín le igualaban el sueldo de la nueva oferta), al final esto no le contentaría. También comenta que él en sus decisiones, no ha escuchado a la empresa saliente, por aquello de evitar tentaciones. Eso sí, finaliza con un: “hagas lo que hagas, decídelo tú, entonces estará bien hecho”. (Comentario Cosmo: sin palabras. Este tío es un genio 😉 )

  • Por último, Juan Adolfo, también le sugiere que acepte el nuevo reto, porque debemos poder hacer lo que nos gusta, no tener miedo a la decisión, no entancarse, que es muy joven para pensar en la antigüedad y que sólo uno mismo sabe lo que quiere (Comentario Cosmo: muy cierta la frase: sólo uno mismo sabe lo que quiere, pero que difícil es saber lo que uno mismo quiere y saber lo que uno mismo sabe)

Con todo esto que hemos hablado en este artículo, nos debemos quedar, como idea general, de que no hay fórmulas mágicas para cuando uno cambia de trabajo, son tantos los parámetros que entran habitualmente en este tipo de decisiones, que lo mejor es el análisis personal que cada uno haga, y la decisión que él mismo tome. Esto de aquí, no son más que opiniones personales.

Sólo quiero añadir dos cosas. Una es que según leí hace tiempo, el cambiar de trabajo es una de las cosas que más estrés produce en las personas, demostrado científicamente, como la pasta dentífrica. Lo segundo es una frase que siempre me viene a la mente en estos casos, y que no recuerdo si es de Confucio o un proverbio (ya me ayudaréis): “Hay tres cosas que nunca vuelven atrás: la flecha lanzada, la palabra pronunciada y la oportunidad perdida”.

Gracias a alvarogd por la fotografía.

En uno de mis múltiples viajes astrales diarios a través de la red, he llegado a un artículo que habla sobre el proceso de “fichaje” del máximo responsable de una empresa, de su importancia, y de las maneras actuales de actuar, acudiendo generalmente al exterior, en contraposición a la promoción interna más común hasta ahora. No tiene mayor importancia, al fin y al cabo, un artículo o una teoría suele estar basado en las experiencias de los que escriben o teorizan…

El caso es que esto me ha hecho pensar, durante más de dos segundos, de ahí el calentamiento que llevo, en uno de los mayores paradigmas de la empresa en cuanto a la gestión de proyectos, y es que sin el apoyo de la dirección, un proyecto está abocado al desastre o a la extinción (como las teles CRT). Desde este punto debo matizar que voy a hablar desde el punto de vista de un técnico, que es donde radica el problema, como explicaré más adelante.

Una implantación de un software, ya sea por mejora o necesidad, o con el objetivo que sea, control de la producción, diseño de producto, gestión documental, etc; no deja de ser un proyecto para la empresa, y así lo recibe al final la dirección. Para centrarnos en un ejemplo, quiero inventar un proyecto de implantación de un software CAD , a petición del departamento técnico.

Los técnicos han estado durante 6 meses (a veces más), testeando diferentes software existentes en el mercado, otorgando un peso específico a cada una de sus necesidades y valorando cada uno respecto a estas. Finalmente, tras cursos de formación donde todo es “superfácil“, demostraciones de software que funcionan a las mil maravillas y empalagosas visitas de comerciales a cualquier hora y día de la semana, el jefe omitiendo toda la información recabada decide elegir el que enviaba un jamón 5J en la cesta de Navidad, o sea Cosmocax. Así que los técnicos solicitan una reunión con dirección para presentar el proyecto y conseguir la aceptación y los “dineritos” para tirarlo adelante.

Técnicos (T): Buenos días Sr.Director ¡qué buen día hace hoy para comprar un software!

Director (D): Venga, no tengo mucho tiempo.

T: Hemos terminado con la elección del software y creemos que necesitamos ESTA aplicación para funcionar mejor en el departamento de diseño

D: ¿Cuanto cuesta? ¿por qué cuesta eso? ¿por qué vamos a funcionar mejor? ¿cuando vamos a recuperar ese dinero?

Para no seguir enrollándome y acabar la conversión con frases absurdas a lo Tip y Coll, dejaré claro que mi opinión es que el punto donde este proyecto fracasa es aquí. Y no lo digo yo, lo dice más gente, y hasta alguna inteligente, pero como este blog es mío…

Resulta que llegados a este punto, los técnicos se enfrascan en explicaciones técnicas sobre gestión de la documentación, capacidad para mantener históricos, control de modificaciones, agilidad ante posibles cambios de diseño, acortar plazos, etc, etc, etc. Y el problema es que la dirección ni entiende lo que se le explica (hablo metafóricamente), ni necesita estos datos. Realmente necesitan que les hables de rentabilidad, de retornos de la inversión, de mejora de la imagen corporativa, de estrategia, etc, etc, etc. Entonces ¿donde está el problema? Pues en el vocabulario que utilizamos los técnicos. Las empresas quieren pruebas y demostraciones de que si te dejan 100 rupias, les vas a devolver 200 cada año, lo demás, es triste, pero no les importa (para eso están en su Silla allá en lo alto, para castigarte y humillarte).

Además, cuando hablamos de valorar o cuantificar los resultados de una implantación de software, entramos en el terreno de los intangibles. Como podéis deducir de la etimología de la palabra, son valores que no podemos “tocar”, o sea, que no podemos expresar directamente con números o valores. Por ejemplo ¿cuanto vale lo que sabe un empleado de una empresa? ¿cuanto afecta el clima laboral a los resultados de una empresa? Existen técnicas para valorar esto, de ellas espero hablaros algún día, tengo tantas cosas de que hablar, y tan poco tiempo…

Resumiendo, los técnicos debemos empezar a dominar otros términos y a tener una visión más global de la empresa, con esto seremos capaces de seguir con nuestros proyectos, y adaptarnos de esta manera a un mercado cada vez más exigente. Es una especie de campaña de marketing interno.

Leí en un libro de mi venerado Eduard Punset (Adaptarse a la marea): “El error más común a la hora de comunicar las virtudes de un proyecto o de una persona es fiarse del lenguaje”, y aunque el habla del lenguaje como toda la comunicación verbal, en nuestro caso hablamos únicamente de parte de su contenido, de su vocabulario. Pero igualmente me parece una frase estupenda para representar todo lo que os he explicado hoy.

Espero que los técnicos y gerentes que me lean, dejen aquí su opinión al respecto, incluso alguna experiencia…

Leí ayer en el blog del compañero Manuel, acerca de una noticia sobre una situación a la que él no acaba de dar nombre, de ahí el título de su artículo: Error, intencionalidad u olvido. como veis, yo no he tenido tantos problemas para encontrar el título, les he encontrado adjetivos rápidamente…

Habla el artículo sobre la redacción, por parte de nuestro Ministerio de Educación, de las profesiones existentes en España, para adaptarnos al marco europeo de la libre circulación de trabajadores cualificados. O sea, para que un matemático al cruzar los Pirineos (con sus correspondientes paquetes de Ducados en la chaqueta, y unos chistes que no entiende nadie, apuntados en un papel doblado en el pantalón), que va en busca de un trabajo a cualquier país de la Unión Europea, sea reconocido como lo que es, un loco matemático, y no como afeitador de tortugas.

De hecho, el artículo habla sobre asunto, que es noticia para otros blogs, pero lo que sí que es noticia para nosotros, es que los delineantes se agolparán en largas colas en el paso de la Junquera o Somport, intentando cruzar una frontera imaginaria, detenidos ante un policía con unos brazos muy largos, con sus manos puestas en la cabeza del primero de la cola, que nervioso agita sus cortos brazos con un título de delineante en una mano, y un portaminas y una goma de borrar Staedtler en la otra. En palabras más sencillas, en el catálogo de profesiones presentadas por el ministerio ¡han desaparecido los delineantes! (junto con otras 11 que podéis leer en el artículo completo aquí).

(fotos de pigpogm)

Eso significa que un delineante que quiera ir a Holanda, a doblar papeles ; ), lo tendrá bastante difícil, ya que como no existirá en la Unión Europea reconocimiento para su profesión. Vaya, que si ya es difícil salir a otro país a trabajar, con esto, complicamos un poco más la cosa; simplemente, estos profesionales quedarían fuera del mercado laboral ¡qué simpáticos! En el mejor de los casos, deberían pasar largos procesos de evaluación y pruebas, según el país, para adaptar su cualificación a los requerimientos del país.

Volviendo al título y al párrafo inicial, me remito al artículo aparecido en cinco días sobre el asunto, donde advierte, como posible raíz del problema, que este texto ha sido una transcripción literal del que regula las profesiones en la Unión Europea, o sea, que han puesto un becario a traducir, más que a transcribir, y se han ido a tomar sus cafés y Donuts, de ahí lo de vagos. Aunque parezca que los de maleantes lo he puesto para rimar con delineantes, no es sólo por eso, sino porque como en todos los procesos que nos están llevando a la convergencia con la Unión Europea, nuestros políticos, o bien reciben collejas de todos, o lo que reciben son importantes lotes de Navidad con ricos manjares, pero sobre este tema no hablaremos aquí, ya hay otros blogs más serios para esto. Así que:

  • Error. Hombre, siempre que hay un becario por medio…(perdonarme becarios, realmente son los que más trabajáis muchas veces en las empresas, pero el humor, es el humor). Pero leyendo todo el texto del artículo, me da a mí que no.

  • Intencionalidad. Nuestros políticos no son tan listos.

  • Olvido. Vuelvo a remitirme al artículo. Varias asociaciones están reclamando y denunciando el hecho, así que si finalmente se acepta tal cual está, no podrá decir nadie que ha sido un olvido ¿podria serlo ahora? Uuuuuummmmm, es muy posible, a veces los becarios…

Para mayor información, varias definiciones:

  1. Delineante. Ver definición Wikipedia.

  2. Profesión regulada. Se entiende por profesión regulada la actividad o conjunto de actividades profesionales para cuyo acceso, ejercicio o modalidad de ejercicio se exija, de manera directa o indirecta, estar en posesión de determinadas cualificaciones profesionales (extraído de CincoDías.com). En otras palabras: personas que han estudiado entre futbolines y cervezas para obtener un título, y tener acceso a una profesión, donde normalmente están pagando todos sus pecados…

  3. Cualificación profesional. Es la capacidad para el ejercicio de una determinada profesión, que viene acreditada oficialmente por un título de formación, por un certificado de competencia o una experiencia profesional formalmente reconocida, o por la suma de más de una de estas circunstancias (extraído de CincoDías.com). Este está claro ¿no?

  4. Título de formación. Todo diploma, certificado u otro título expedido por una autoridad de un Estado miembro de la Unión Europea competente en la materia. También quedará equiparado a un título de formación cualquier diploma expedido en un tercer país, siempre que su titular tenga en la profesión de que se trate una experiencia profesional de tres años desarrollada en otro territorio donde el título oficial cuente con reconocimiento. Este también está bastante claro.

Como positivo de la situación, me quedo mucho más tranquilo con que los buzos si que tienen sus papeles en regla…

Perdonar por el “tocho” de hoy, pero es que estoy muy afectado…

Leyendo a mi amigo Jordi, del blog Tambuzi, en su artículo sobre los trabajadores del conocimiento, me ha parecido recordar (pensar que esto de recordar es un gran esfuerzo para mí), que siempre que he oído hablar sobre este tema, no se suelen relacionar perfiles técnicos a este “concepto” (por llamarlo de alguna manera). Para saber de que estamos hablando, os remito tres minutos a su blog, pero volvéis ¡eh! ¡Que en este blog tenemos fotos y en el suyo no!

Seguimos. Yo pregunto ¿no es un arquitecto un”transformador” del conocimiento? ¿y un proyectista? Recogen ideas y planteamientos de lo que le solicitan, y pone en marcha sus habilidades y conocimientos, para desarrollar su trabajo y obtener un resultado. Rizando el rizo, mientras un técnico trabaja dibujando, calculando, diseñando, modificando, estudiando, etc, lo único que está haciendo, es convertir información en otro tipo información, que en este caso, se reflejará en forma de ficheros de CAD, o ficheros para CAM, aunque también informes dimensionales, ensayos, etc. De esta manera, estamos sólo un paso por delante del punto donde la información deja de serlo, y se convierte en producto, aunque también puede seguir siendo información, en el caso que sea transferida o vendida, por ejemplo.

Si entramos en otro perfil también técnico, aunque a veces a muchos se les olvide, el técnico de mantenimiento. Si preguntamos a muchas personas, no dudo en que los englobaran rápidamente en personal de planta ( o sea trabajadores relacionados puramente con la fabricación de un producto o servicio), con lo que directamente los “descatalogan” como trabajadores del conocimiento. Pero yo estoy en desacuerdo con esto (me encanta decir esta frase), un técnico de mantenimiento, simplificando demasiado (espero que no me peguen), es una persona que se dedica a arreglar cosas o evitar que se rompan, y esas cosas que arreglan son físicas, y sus herramientas son físicas, y el desempeño de su tarea es físico, pero ¿qué harían sin sus conocimientos? al final, lo que hacen es convertir el conocimiento adquirido en acciones que generan valor, reparaciones (siempre que no rompan otra cosa ; )).

Sacapuntas

Así parece que los técnicos también somos trabajadores del conocimiento ¿no? ¿o sólo es aquel que dedica un 100% de su jornada laboral a trabajar con él? ¿un 80%? ¿un 20%? ¿un 1%? En las definiciones habla de “función principal” del trabajador, pero cuando esta función, no es que sea principal, es que es imprescindible ¿no estamos en una situación parecida?

He soltado todo este rollo, porque no soy muy amigo de gurús y teóricos que publican libros visionarios sobre el futuro que nos acecha, y el pasado, que siempre fue peor, si nos ponemos a sacarle punta a las cosas, todos podremos encontrar un manera de afilar la maquineta. Aunque reconozco un gran mérito en algunos, y muchas veces, representan una base de conocimientos imprescindible para empezar por algún sitio.

Igual ando muy equivocado con todo lo que escrito, espero que alguien se anime y me haga ver la luz.

Espero vuestras opiniones.

He aquí mi maquineta para sacar punta a todo…

El cerebro es una máquina magnífica. Te levantas por la mañana y se pone a funcionar hasta que entras en la oficina

Arthur Block (La Ley de Murphy)

Hace bastante tiempo que imparto formación de software CAD, y siempre me sorprendo a mí mismo justificándome ante los alumnos sobre los contenidos de los mismos o su duración, así que hoy me he decidido a escribir sobre este tema, por si alguna vez nos cruzamos en algún curso…

¿Por qué me justifico? Lo hago por una sensación mía, que percibo cuando los alumnos llegan a un nuevo curso, y piensan que se les va a enseñar el 100% del contenido del programa y van a salir dominándolo, y cuando acaban piensan que el curso no ha sido todo lo bueno que esperaban, o que el profesor es malo 😦 . Y claro, antes que el personal se quede con esa sensación, de que el curso no les ha servido para ser unos expertos en ese software, prefiero aclararlo todo, y dejarles claro, que realmente las formaciones son bastante útiles, porque reciben la base de un profesor que es el que domina el software (o debería), y porque les encamina a que dediquen los esfuerzos que estimen, en completar los conocimientos sobre ese software. Y lo más importante para llegar algún día a dominar un programa es tener una buena base, y sino lo hace un profesor capacitado, las horas necesarias se multiplican por 4 o por 5, eso sí, son más baratas…

No existen cursos que enseñen un software al 100%, es más, yo que llevo toda mi vida estudiando, y puedo decir que ni las más punteras formaciones te dan el total de los conocimientos necesarios para lucir el título y poder defenderlo; pero remarco, y es mi opinión, que la importancia está en crear una base sólida, sobre la que luego, cada uno ampliará hasta donde pueda o quiera.

También hay que decir que depende de muchos factores, pero el número de horas del curso, suele ser bastante determinante, junto con la fama del centro y su formación. Por poneros un ejemplo, una formación de 80 horas de Catia V5, es un curso que permitirá completar mínimamente los módulos básicos de este paquete, o sea: bocetos, sólidos, dibujos en 2D, y superficies básicas. Menos horas, considero que es poco aprovechable, porque se intenta correr mucho, y los alumnos no tienen tiempo de asimilar. En cambio 80 horas de Autocad, dan para mucho, o daban…

Que nadie piense que lo hago porque la gente se vaya descontenta de mis cursos, ni mucho menos… 😉