Me vino a la mente esta historia mientras escribía un artículo, y me ha parecido gracioso explicarlo, ya que es una historia que suelo explicar muy a menudo, soy como un abuelo…

Resulta que cuando realizas unos estudios técnicos, casi de cualquier tipo, sueles calcular bastantes cosas, algunas hasta complejas, al menos en mecánica.

Pero en el mundo real, o sea, en el curro, muchas cosas no se calculan, se estiman y se sobredimensionan para “no perder tiempo”, o eso dicen… (bien es cierto que depende del sector, del asunto, de la organización y de muchas cosas…)

Mi historieta es que una mañana, mi jefe me pidió que había que calcular una pasarela para el tránsito de personas por encima de unos depósitos de agua. La emoción me embargó, con voz temblorosa y casi llorando, pude aceptar el encargo de calcular los perfiles para realizar dicha estructura.

Realmente son unos cálculos sencillos, pero como ya me había olvidado, consulté algún libro, miré por internet algún dato, y conseguí calcular el perfil necesario para construir la base de esa pasarela. Pues bien, le presento lo cálculos a mi jefe: “he hecho una estimación de pesos puntual en el centro, con una carga repartida por peso omitida, y bla bla bla…y con esta sección que obtengo, le aplico un factor de corrección de 1,5 (un 50% más de lo que necesita, teniendo en cuenta que sueles redondear hacia arriba), y el perfil necesario es este: IPN120”

A lo que mi jefe respondió: ¡muy bien, muy bien! Pues pediremos que lo hagan en IPN240 y arreando…

Se me quedó la cara gilipollas, me dí la vuelta y me largué…

Si todas aquellas personas que ocupan simultánemante puestos en consejos de dirección, consejerías delegadas, consultorías, fundaciones, presidencias, lobbies, organismos varios y cargos vitalicios, ocuparan únicamente uno de ellos, y cedieran el resto de labores a otras personas, una de dos, o se rebaja el índice de paro al menos durante un mes, o por el “fenómeno de las sillas romanas” (aquel que todo ocupa una silla lo más deprisa posible al pararse la música), algunos de los que nos dedicamos “a barrer”, podríamos ocupar una dirección general de alguna empresilla…aunque sólo fuera para acabar de hundirla…

Las necesidades de los clientes son la única razón de la existencia de un negocio.

Jordi Molina y Diego Torres – En el libro “Com crear una empresa”

MODO “LO FLIPO TIO NENG” ON

Anoche empecé el libro y en su primera línea leo: “Juan Español y Ana Madrid son estudiantes, buenos amigos y con ideas emprendedoras e incluso arriesgadas”

Hasta ahí he llegado…

MODO “LO FLIPO TIO NENG” OFF

Menos mal que cogí varios libros sobre este tema de la biblioteca…

Ficha técnica

Autor: Santiago Herrero Suazo

Título: Cómo crear una empresa

Tema: Empresa

Páginas: 342

Editorial: BOE

ISBN: 83-340-1462-9

Creo que cualquier jefe de sección o departamento de una empresa, tendría que vigilar el equilibrio entre las edades de sus colaboradores. Puede haber excepciones, pero los efectos de un desequilibrio de este tipo, para mí, pueden ser devastadores por muchísimos motivos: dinero, conocimientos, imprevistos, imagen…

Pensamientos

He empezado escribiendo este artículo, como resumen del libro “Energías renovables para el desarrollo”, pero resulta que me he puesto a escribir mi opinión sobre el tema, y como suele enrollarme tanto, me ha salido un decálogo. Como siempre me ha hecho ilusión escribir un decálogo, y además le da cierta importancia a este blog (realmente no es que sea tampoco un decálogo, pero ¿os he dicho que me hacía ilusión?).

Mi opinión, aunque amplia, obvia alguna razones, soy consciente de ello, pero es lo que tienen las opiniones:

  1. El indudable agotamiento de los combustibles fósiles. Aunque a nosotros nos parezca un largo plazo, la fecha de agotamiento de combustibles como el petróleo o el gas se sitúa entre los 50 y 70 años, eso para el sector de la energía es un tris, sin olvidarnos del creciente aumento de la demanda de energía. Además, los cambios en este sector son lentos: hacer una central nuclear o una presa, no es cuestión de dos días. Así que…
  2. Surge una nueva necesidad. Indudablemente, detrás de todo está el dinero. Aunque sea capitalismo,  en algunos casos, está bien que sea así; si no hay intereses, no se avanza. Sí, Fleming descubrió la penicilina, pero ¿quién acabó fabricándola? creo que Fleming no montó “La caravana de la penicilina, para usted y su vecina”, para curar al mundo. Los empresarios quieren ganar dinero, y se parte de una necesidad, y tras la necesidad hay negocio, y donde hay negocio, hay inversión, y donde hay inversión, se espera sacar dinero, y donde se espera sacar dinero, hay muchas probabilidades de éxito. Además…
  3. ¡Ahora es el momento! Estábamos en una época, donde echarse la mano al bolsillo era muy fácil (es una figura literaria, perdón). Eso se ha acabado durante un tiempo, así que ni siquiera hay que hacer grandes campañas hacia las conciencias personales, es algo que va a venir (si le ayudamos mejor). A partir de ahora, una conciencia global personal, empezará a dar a conocer la importancia de la escasez, por los tiempos que se avecinan. Básicamente a través de un hecho que para mí será catalizador…
  4. La crisis económica. Esto son ciclos históricos, personalmente creo que no hay que tenerlo muy en cuenta del todo hablando de los plazos que tratamos. Lo que sí que tengo claro, es que las crisis, sean económicas, energéticas o matrimoniales, agudizan el ingenio, y como ingenio, es la raíz de ingeniería. Einstein dijo: “en los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”. Pero antes es necesario…
  5. Apoyos gubernamentales e institucionales. Antes que las compañías inviertan su dinero en algo, el I+D (eso que llena tanto la boca a tanta gente), debe venir auspiciado y apoyado por los gobiernos y instituciones. No considero que sea el mejor método, pero es el que tenemos generalmente (EE.UU., que va por otras vías en este aspecto, apoya, estimula, promociona y premia la iniciativa particular. pensemos que es el país con mayor número de grandes empresas entre las 100 ó 200 mejores del mundo por resultados ¡algo harán bien!). Tras conseguir esto, entonces si podremos…
  6. Avanzar en las tecnologías. A día de hoy, y no conozco en profundidad las tecnologías,  hay tecnologías que aún están “verdes”. La falta de ejecución de los puntos anteriores hasta ahora, ha impedido grandes avances. De esta manera, algunas pecan de caras, otras de poco eficientes, y otras de complejas, pero al final, cuando sea necesario  y se hayan creado los intereses ¡to palante! ¡todo valdrá! Pensar que los motores de combustión, tienen rendimientos del 40  ó 50%, y eso no ha impedido la creación de los monstruos corporativos que todos conocemos. Espero que esto de lugar a un…
  7. Cambio de tendencia. Los grandes intereses económicos sobre los combustibles fósiles, manejan los mercados a su antojo. Y no hablemos de la importancia global de sector como de la automoción o aeronáutico. Si llegáramos a acercarnos al final de sus existencias, con la dependencia actual de los combustibles fósiles, ríase usted de la Segunda Guerra Mundial. Así que por naturaleza (que siempre tiende al equilibrio), empezará a haber un amortiguamiento de la tendencia alcista del consumo y dependencia de los combustibles fósiles, así cambiará la tendencia, y unos irán hacia arriba, y otros hacia abajo. Hasta que llegue el…
  8. Punto de inflexión. ¡No luchemos contra los combustibles fósiles! ¡no perdamos el tiempo haciendo comparaciones! ¡ni un minuto más de dedicación! Más que nada porque ellos son los primeros interesados en que exista una guerra, son más fuertes ahora mismo, y lo seguirán siendo durante bastantes años. Partimos de la base que tienen fecha de caducidad, ahora trabajemos para situar el punto de inflexión cuanto antes mejor en nuestra escalar temporal (este próximo medio siglo). Pero…
  9. ¿Cómo lo hacemos? Ya lo he explicado…¡manos a la obra!
  10. ¡Mecachis! Me falta el diez…

No acabaré nunca de entender cómo puede ser que una persona en una entrevista de trabajo, a la que se le ofrece la posibilidad de preguntar lo que quiera ¡¡¡no se le ocurra qué preguntar!!! ¡¡¡estamos hablando de lo que te va a servir para comer habichuelas!!!

Siempre hay preguntas que hacer…

Pensamientos

Hoy mientras comía un día más fuera de casa,observaba como siempre mi entorno.

Un posible comercial en la mesa de enfrente, bien arreglado y afeitado, leyendo un diario deportivo, con una posición un tanto inclinada hacia la mesa, lo que me ha hecho sospechar que no tiene bien la vista (si me está leyendo, le recomiendo que visite una óptica. El bar era más bien oscuro, pese a ser mediodía, la elección de los colores, marrones con dorados, la gran cantidad de madera, y las únicas luces colgadas de pared de color amarillento, hacían del lugar un escenario color sepia, antiguo, mustio, eso sí, consiguiendo un remanso de tranquilidad contra el bullicio habitual de otros lugares. Me he imaginado que ha cambio de unos buenos descuentos y un buen contrato, el restaurante ha colgado en sus paredes innumerables objetos y fotos históricas de la celebérrima cerveza Damm, sino, es que el dueño siente una pasión desmedida por la marca, que posiblemente acabe, sino lo ha hecho ya, con su hígado sobre una fría plancha metálica.

En la mesa de al lado, 10 minutos más tarde, se ha sentado un tipo con poco pelo, gafas y una piel tan blanca que realmente desentonaba con el lugar. Ha llegado hablando por el móvil, dando no sé qué instrucciones de comprar no se qué material. El tipo tardaba tanto en colgar el teléfono, que al mismo camarero que le ha traído la carta mientras hablaba, le ha dicho rápidamente y sin dejar de hablar con su interlocutor: “una ensalada y costillas”. Esto no lo he escuchado al momento, mi oreja está algo maltrecha desde mi primer trabajo como mecánico de prensas, pero en mi continua observación del lugar, he podido ver los susodichos platos que han terminado en el buche de nuestro ocupado amigo.

A todo esto, iba viendo como el supuesto maître del lugar, iba y venía con una PDA en sus manos, pidiendo platos y bebidas, los cuales eran servidos con una rapidez asombrosa. Eso me ha hecho pensar en el posible sistema informático instalado en el lugar: una o dos PDA para emitir pedidos; un par de pantallas, una en la barra para las bebidas, y otra en la cocina, para los platos. Tras confirmar mis sospechas ¡sorpresa! Una nueva pantalla al final del negocio, bien protegida por una chica cuyas espaldas permitirían cruzar el estrecho de Gibraltar sin problemas, en la que se recibía el resumen de lo consumido en tu mesa, para que a tu salida únicamente indicaras el número de mesa.

Y…¡¡¡plaf!!! El comercial acaba de tirar la vinagrera al suelo y se ha reventado…
– ¡ostia! –  Ha dicho él.
– ¡ostias! –  He dicho yo.

Nos hemos cruzado miradas, y haciendo gala de este gen heredado de mi padre, gallego hasta las entrañas, he pensado hacia mis adentros: aaaaaaayyyy, si se veía venir. Si es que en una mesa tan pequeña, leer el periódico, alardear de PDA y comer no son actividades compatibles.

A todo esto, un rico olor a vinagre comienza a invadir el ambiente, un afanoso camarero aparece con un cubo y una fregona; mientras tanto, yo doy cuenta de mi segundo plato, unos canelones gratinados un tanto requemados por arriba. El camarero, con su mocho, yo, con mis canelones, el último asistente, enganchado a su móvil, y el pulido comercial disculpándose con frases tontas como ¡disculpa!¡mira que no rompo nunca nada! Pero por el amor de Dios, cállate, un poquito de dignidad, un accidente es un accidente, si te oyeran tu padres…

Pues bien, aquí el menda, que es más bocazas que el monstruo de la galletas, y como si se encontrara entre amigos ha soltado: ¡hombre! Al menos el vinagre le irá bien al suelo. Comentarios jocosos como este, suelo hacer muchos, y de hecho nadie me va a quitar las ganas de momento, pero un silencio extraño, y una mirada vacía, casi punzante del camarero me ha dado a entender que no ha entendido la gracia, o que directamente ha pensado: ¡mira el gilipollas este, como si no limpiáramos el suelo aquí cada día!

Yo lo he dicho por soltar la gracia, patología arraigada en mí; por suavizar una escena nada grave, y porque el vinagre tiene un poder desengrasante conocido desde antaño, pero…

Despues de eso, he comenzado a pensar en lo difícil que somos las personas, nuestro día a día, realmente cada persona es un mundo, y cada mundo tiene sus momentos, así que las combinaciones son infinitas.

Continuando, el camarero de la PDA, que sufrirá de codo de tenista en breve a consecuencia de su postura de trabajo, después de haberme pedido el postre y yo haber dado cuenta de él, se acerca a preguntarme si tomaré café. En menos de un minuto, tras haber pedido mi poleo-menta, y mientras yo anotaba en mi PDA las notas que han dado pie a este artículo, un camarero, este sí de buen humor, me ha traído la infusión mientras me decía: “cómo me has pedido la infusión con un mensaje con tu “chisme”, aquí está, más rápido imposible”.

Y bien, todo este rollo ¿para qué? Pues yo he sacado un montón de conclusiones de esta situación; sobre gestión, sobre estrategia, sobre recursos humanos, sobre marketing, sobre informática… Pero me encantaría saber que alguien más las puede ver ¿os animáis a escribirlas en los comentarios?

Hoy mientras comía un día más fuera de casa,observaba como siempre mi entorno.

Un posible comercial en la mesa de enfrente, bien arreglado y afeitado, leyendo un diario deportivo, con una posición un tanto inclinada hacia la mesa, lo que me ha hecho sospechar que no tiene bien la vista (si me está leyendo, le recomiendo que visite una óptica. El bar era más bien oscuro, pese a ser mediodía, la elección de los colores, marrones con dorados, la gran cantidad de madera, y las únicas luces colgadas de pared de color amarillento, hacían del lugar un escenario color sepia, antiguo, mustio, eso sí, consiguiendo un remanso de tranquilidad contra el bullicio habitual de otros lugares. Me he imaginado que ha cambio de unos buenos descuentos y un buen contrato, el restaurante ha colgado en sus paredes innumerables objetos y fotos históricas de la celebérrima cerveza Damm, sino, es que el dueño siente una pasión desmedida por la marca, que posiblemente acabe, sino lo ha hecho ya, con su hígado sobre una fría plancha metálica.

En la mesa de al lado, 10 minutos más tarde, se ha sentado un tipo con poco pelo, gafas y una piel tan blanca que realmente desentonaba con el lugar. Ha llegado hablando por el móvil, dando no sé qué instrucciones de comprar no se qué material. El tipo tardaba tanto en colgar el teléfono, que al mismo camarero que le ha traído la carta mientras hablaba, le ha dicho rápidamente y sin dejar de hablar con su interlocutor: “una ensalada y costillas”. Esto no lo he escuchado al momento, mi oreja está algo maltrecha desde mi primer trabajo como mecánico de prensas, pero en mi continua observación del lugar, he podido ver los susodichos platos que han terminado en el buche de nuestro ocupado amigo.

A todo esto, iba viendo como el supuesto maître del lugar, iba y venía con una PDA en sus manos, pidiendo platos y bebidas, los cuales eran servidos con una rapidez asombrosa. Eso me ha hecho pensar en el posible sistema informático instalado en el lugar: una o dos PDA para emitir pedidos; un par de pantallas, una en la barra para las bebidas, y otra en la cocina, para los platos. Tras confirmar mis sospechas ¡sorpresa! Una nueva pantalla al final del negocio, bien protegida por una chica cuyas espaldas permitirían cruzar el estrecho de Gibraltar sin problemas, en la que se recibía el resumen de lo consumido en tu mesa, para que a tu salida únicamente indicaras el número de mesa.

Y…¡¡¡plaf!!! El comercial acaba de tirar la vinagrera al suelo y se ha reventado…
– ¡ostia! –  Ha dicho él.
– ¡ostias! –  He dicho yo.

Nos hemos cruzado miradas, y haciendo gala de este gen heredado de mi padre, gallego hasta las entrañas, he pensado hacia mis adentros: aaaaaaayyyy, si se veía venir. Si es que en una mesa tan pequeña, leer el periódico, alardear de PDA y comer no son actividades compatibles.

A todo esto, un rico olor a vinagre comienza a invadir el ambiente, un afanoso camarero aparece con un cubo y una fregona; mientras tanto, yo doy cuenta de mi segundo plato, unos canelones gratinados un tanto requemados por arriba. El camarero, con su mocho, yo, con mis canelones, el último asistente, enganchado a su móvil, y el pulido comercial disculpándose con frases tontas como ¡disculpa!¡mira que no rompo nunca nada! Pero por el amor de Dios, cállate, un poquito de dignidad, un accidente es un accidente, si te oyeran tu padres…

Pues bien, aquí el menda, que es más bocazas que el monstruo de la galletas, y como si se encontrara entre amigos ha soltado: ¡hombre! Al menos el vinagre le irá bien al suelo. Comentarios jocosos como este, suelo hacer muchos, y de hecho nadie me va a quitar las ganas de momento, pero un silencio extraño, y una mirada vacía, casi punzante del camarero me ha dado a entender que no ha entendido la gracia, o que directamente ha pensado: ¡mira el gilipollas este, como si no limpiáramos el suelo aquí cada día!

Yo lo he dicho por soltar la gracia, patología arraigada en mí; por suavizar una escena nada grave, y porque el vinagre tiene un poder desengrasante conocido desde antaño, pero…

Despues de eso, he comenzado a pensar en lo difícil que somos las personas, nuestro día a día, realmente cada persona es un mundo, y cada mundo tiene sus momentos, así que las combinaciones son infinitas.

Continuando, el camarero de la PDA, que sufrirá de codo de tenista en breve a consecuencia de su postura de trabajo, después de haberme pedido el postre y yo haber dado cuenta de él, se acerca a preguntarme si tomaré café. En menos de un minuto, tras haber pedido mi poleo-menta, y mientras yo anotaba en mi PDA las notas que han dado pie a este artículo, un camarero, este sí de buen humor, me ha traído la infusión mientras me decía: “cómo me has pedido la infusión con un mensaje con tu “chisme”, aquí está, más rápido imposible”.

Y bien, todo este rollo ¿para qué? Pues yo he sacado un montón de conclusiones de esta situación; sobre gestión, sobre estrategia, sobre recursos humanos, sobre marketing, sobre informática… Pero me encantaría saber que alguien más las puede ver ¿os animáis a escribirlas en los comentarios?

No se si lo poco me enseñaron de economía me ha servido para entender mejor o peor este libro, pero sí que tengo que reconocer, que el autor se lo ha trabajado, y pienso que no hace falta tener muchas nociones de economía para saber de qué habla. Y es que este es un libro de economía para entender los principios básicos de funcionamiento de una economía, bueno, de algunas de sus partes. Así que no me cabe más que felicitarle ¡felicidades Tim! y enviarle un jamón para que lo analice desde su punto de vista…muy económico…demasiado económico…

Digo esto del punto de vista, porque el libro, aunque trata de economía, la trata de una manera en que puede reflejarse y entenderse a través de nuestra vida cotidiana, el café, los alquileres, los chinos, la pobreza, los precios de los supermercados, etc… nunca sin perder de vista que este tipejo pertenece al supramundo de los economistas, donde todo es convertible a números ¡qué manía tiene esta civilización en convertirlo todo a números! Las matemáticas son de las pocas ciencias exactas y más desarrolladas que conocemos, creo que de ahí ese empeño. Además el tipo le da al humor, humor económico claro…

Antes de comenzar con mis peculiares anotaciones del libro, no puedo hacer más que recomendarlo para cualquier tipo de persona, animal o cosa, porque al igual que el autor del libro, creo que dos de las maneras más eficaces de entender el mundo son a través de la ingeniería y de la economía, así que todos deberíamos saber un poquito de cada cosa para evitar caer en los errores en qué solemos caer… (y no me extiendo por aquí porque sino no acabo…) Además como he citado, es un libro escrito para entender la economía, puesto que cada concepto lo relaciona con elementos cotidianos, y eso, entre los libros de economistas, y por desgracia, no suele ser un modus operandi muy habitual…

Primero me gustaría apuntar que opino que tooooooooodo el mundo debería saber que significan esas palabras que a veces soltamos sin saber muy bien el porqué, la ley de la oferta y la demanda, sin esto, no podréis entender nunca porqué los melocotones cuestan a veces 2 ó 5 euros, porqué un hotel cuesta 600euros/noche al lado de un monumento y 250€/noche cuatro calles más abajo, etc.

Entrando en cosas que me han parecido interesantes del libro, os anoto unos cuantos temas que me han parecido interesantes, junto con una breve ayuda para entenderlos:

  1. El poder de la escasez. O ¿qué pasa cuando existen pocas unidades de algo?
  2. La corrupción. Poca explicación necesita esto…
  3. Qué son las externalidades.  Explicable con un ejemplo; yo me compro un coche, y con ese coche contribuyo a la contaminación, a los atascos, a agravar problemas respiratorios que repercuten en los gastos hospitalarios, etc ¿deberíamos pagar suplementos por todo esto al comprar nuestro coche?
  4. La información (tema amplio). O ¿qué pasa cuando existe información asimétrica? Ejemplos: una venta de coche donde el vendedor sabe los problemas de este, y el comprador no; una aseguradora que hace un seguro a una persona que sabe que tiene una enfermadad y la oculta; etc
  5. La globalización y China. Poco a añadir a estos temas

Hablando del tema de las externalidades, siempre se habla de fijar un precio, y de hecho se practica mundialmente, esto no es ni mejor ni peor que otra medida, simplemente se basa en suposiciones a veces de caracter científico (índices de contaminación), de caracter social (molestias por ruido), o a veces sobre preferencias subjetivas, como el tiempo, la comodidad o la salud, como por ejemplo pagar por circular por el centro de algunas ciudades. A veces la fijación de precios provoca cosas tan divertidas con la “joroba de camello” de Nueva Orleans, donde se gravaban las casa en función del número de plantas que había en la fachada (podéis imaginar la forma), en Gran Bretaña existen muchísimas casas con aspecto lúgubre porque desde 1696 hasta 1851 se gravaba a la gente por el número de ventanas de sus casas.

En cuanto al tema de la información, leo en libro una cosa bastante graciosa, ahora que la entiendo claro ¿por qué los bancos siempre han construido edificios tan imponentes? Cuando antiguamente los estados no ejercían supervisión sobre estos, la gente no sabía si era fiable meter su dinero en un banco o no, así que si veían un gran edificio, con bronces, piedras elaboradas y obras de arte, es lógico pensar que no se iban a ir de un día para el otro de allí ¿verdad? Por eso (y alguna otra razón) esperamos pagar menos por unos tejanos en un mercadillo ambulante que en una tienda fija.

Sobre la corrupción, pone varios ejemplos, como el paradigmático Camerún, de la que explica cosas bastantes sorprendentes. La corrupción, explica, afecta a los gobiernos, pero se extiende a toda la sociedad. Quién va a querer invertir en un negocio si el gobierno no lo protegerá de los ladrones, para qué vas a pagar facturas si nadie puede llevarte ante la justicia, para que formarte (educación) si los puestos y premios no están distribuidos según los méritos, para qué vas a tener un intercambio comercial (negocios) si los únicos beneficiados son los funcionarios aduaneros. Todo esto que nos parece tan común, en paises con dictaduras o gobiernos “oscuros” son un impedimento total a su desarrollo. Aclara, y así lo entendemos todos, que siempre habrá corrupción, pero existe un porcentaje que una economía puede absorber, y otros porcentajes que la ahogan hasta convertirlos en países tan pobres que lo más fácil es entender porqué la gente huye de él, y se atreve a hacer lo que hace en la búsqueda de oportunidades.

En cuanto a la globalización, me ha dejado pensativo (por unos segundos sólo), el hecho de que un biólogo, Edward O. Wilson, dice que en 12 generaciones aproximadamente, todos los seres humanos seremos “iguales”, intentando reflejar que habrá la misma mezcla racial en París, Moscú, Winchester, Pretoria, Shangai o Alaska…

Por último, me ha encantado leer estas dos explicaciones, que me gustaría que muchas personas leyeran, aunque por supuesto, el simple hecho de que su base de pensamiento contradiga lo escrito, me empuja a pensar que simplemente leyéndolo no acabarán de asumir. Transcribo, sin permiso de Tim, pero alegremente:

– Hablando sobre empleo: “Contrariamente a lo que suele creerse, es simplemente imposible que el comercio destruya todos nuestros puestos de trabajo y que nosotros importemos todo del exterior, sin exportar nada. Si lo hiciéramos, no tendríamos con qué comprar los productos importados. Para que exista comercio en realidad, alguien en XXXX debe producir algo para poder venderlo en el exterior

– Hablando sobre explotación laboral: “La solución a la pobreza no se logrará boicoteando el calzado y la ropa fabricados en los países en vías de desarrollo. Al contrario: paises como Corea del Sur han abierto sus puertas a empresas multinacionales, y, lentos pero seguros, se han enriquecido. A medida que las multinacionales han ido estableciendo fábricas, han ido compitiendo entre sí por los trabajadores más cualificados. Los salarios han aumentado, no porque las compañías sean generosas, sino porque no tienen otra elección si quieren atraer a los buenos empleados. Las empresas locales aprenden las últimas técnicas en producción y se convierten así en grandes empresarios. Esto hace que cada vez sea más atractivo para las personas trabajar en una fábrica y aprender las técnicas necesarias: la educación mejora. La gente abandona el campo, lo cual aumenta los ingresos rurales de aquellos que se quedan a un nivel más tolerable. Es más fácil cobrar impuestos sobre empleos formales, por lo cual las rentas públicas aumentan y la infraestructura, los hospitales y las escuelas mejoran. La pobreza disminuye y los salarios aumentan inexorablemente“. Y esto no hace mucho tiempo que sucedió en España, pero muchos no se acuerdan, no quieren acordarse y simplemente no conocen el pasado de su país (vaya vena me ha salido).

Eso sí, como comentario al primer párrafo sobre la destrucción de empleo, me haya parecido bastante simplista y poco global el tratamiento que en general le da a todo este tema, porque como comentaba sobre este libro hace días con un compañero, que la economía justifique o comprenda determinadas situaciones, al final hablamos de personas, y de sus vidas, y al final cada persona es una situación, una opinión y una realidad distinta, y ni la economía, ni ninguna otra ciencia pueden justificar, ni muchas veces solucionar, que una persona se quede sin empleo, con todas las repercusiones que esto tiene para él y su entorno.

Quiero aclarar, que como suelo aclarar, en el blog y en mi vida, cuando uno habla o escribe (se comunica), lo hace bajo su propia opinión, y en función de su realidad entorno a ese tema, por desgracia, a veces ni las opiniones ni las realidades son todo lo honestas que deberían ser, así que como siempre se debe tratar de sacar lo mejor de lo leído, y continuar dándole forma a nuestra propia opinión y a nuestra propia realidad, y aunque ni siquiera eso nos dará una verdad absoluta, solo así, finalmente, podremos ser personas satisfechas con nosotros mismos (es otra opinión). Este comentario lo escribo a raíz de esta opinión sobre el libro, cada uno…

¡¡¡Se nota que hacía días que no escribía!!!

Ficha técnica

Autor: Tim Harford

Título: El economista camuflado

Tema: Economía (para no economistas)

Páginas: 344

Editorial: Temas de hoy

ISBN:978-84-8460-617-8