Viendo un documental sobre armas de guerra y sistemas de protección, me impactó este recubrimiento.

Un recubrimiento es el proceso por el que se deposita sobre una superficie, otro material diferente al original, con el objetivo de mejorar sus propiedades, ya sean mecánicas, químicas o estéticas.

Los ejemplos más conocidos, son las pinturas de pared, pero en todas las industrias se utilizan recubrimientos de todo tipo, y sobre todo tipo de materiales.

En este caso, el producto es un elastómero (goma), con bastantes aplicaciones en industria, pero ¡chan chan! También con fines de seguridad militar y civil.

Este tipo de recubrimiento se denomina, de antifragmentación, ya que impide que ante un impacto o explosión, el material bajo el recubrimiento, al romperse se esparza en pedazos, con los peligros derivados de ello. Viendo este vídeo os quedará mucho más claro (os enlazará con el vídeo, esta desactivada su inserción, se ve que estos americanos no les gusta compartir).

linex

Web para España

Web original (California, EEUU)

Dejando aparte las que se refieren al artilugio bélico, y a la tapa, todo el mundo ha oído hablar alguna vez de la bomba: la bomba pierde presión, la bomba fuga, la bomba se ha recalentado, la bomba hace ruido… Y es que pocas actividades existen que no necesiten de al menos una bomba para su desarrollo.

Encontramos cientos de bombas en una empresa química para mover sus componentes por el proceso,  en un hotel para desaguar las aguas fecales, en un coche para impulsar el aceite de engrase por todo el motor, en gasolineras para impulsar el combustible, en maquinaria para impulsar el aceite de engrase, en oleoductos empujando el petróleo de un punto a otro, y en aplicaciones tan especiales como dosificando pegamento.

Fuente: ramon_perez_terrassa

Todo esto es posible porque existen numerosos tipos de bombas, yo mismo no tengo ni idea de los tipos que puede llegar a haber ¿y eso me ha impedido escribir esta especie de artículo? Nada… Además, algunas se suelen conocer por su función, pero otras por su funcionamiento, o por sus componentes. Ahora mismo, enumerando las que me vienen a la mente: de vacío, peristálticas, de engranes, de lóbulos, de palas, de trasiego, centrífugas, motobombas, sumergibles, multietapa, de paletas, de émbolo, verticales, de tornillo, soplantes, de diafragma, manuales, dosificadoras…

¿Qué es una bomba?

Una bomba básicamente, es un equipo que convierte energía mecánica en energía hidráulica. Esta energía que recibe la bomba antes de convertirla, la suele recibir habitualmente de motores eléctricos, aunque a veces, cuando forma parte de otros equipos, como por ejemplo en un motor, puede recibir directamente energía mecánica (por ejemplo la bomba de aceite y de agua de un coche).

Para que entendáis como funciona una bomba, os haré un símil de todo lo contrario. Si colocamos en una río un molino de agua, convertiremos la energía de la velocidad del  río (energía cinética), o como en el caso de la foto, la energía debida a la altura del agua (energía potencial), en energía mecánica en forma de giro de la rueda del molino. Pues bien, las bombas hacen justamente lo contrario, reciben giro en su eje, y lo convierten en energía cinética que se usa para acelerar y aumentar la presión de un fluido en el interior de la bomba.

Las bombas pueden ser sencillas constructivamente, pero también muy complejas. Los componentes básicos de una bomba son el cuerpo/voluta/difusor, que es el elemento fijo, y el impulsor/rotor, que es la parte interna que recibe el movimiento y gira en el interior de la voluta. Como tengo pensado hacer algún artículo específico sobre algún tipo de bomba, ya avanzaremos en las partes constructivas más adelante.

Aquí podéis ver unos ejemplos enlazados de la Wikipedia, de diferentes tipos de bomba, que poco a poco iremos conociendo:

Pero ¿para qué se usan las bombas?

Pues como he avanzado en el párrafo anterior, las bombas se utilizan básicamente para aumentar la velocidad de un fluido, su presión  o su posición. Ejemplos infinitos: para aumentar la presión en la red de agua y que tengáis presión de agua en vuestros grifos, para llevar el combustible desde el depósito al motor en vuestro coche, para mover el líquido que refrigera una central nuclear…y no acabaría nunca.

Si queréis ver imágenes de bombas, mejor que poner yo alguna aquí, prefiero poneros algún enlace a algunos de los mayores fabricantes de bombas  y dais un rulo por sus webs.

 

Leí este libro hace unos dos años, cuando empecé a “intentar” desarrollar proyectos en el área de mantenimiento. En aquel momento era una necesidad para mí, y como suele pasar, le saqué poco jugo a su lectura, básicamente intenté sacar conclusiones rápidas, y seguramente erróneas, de un libro que pese a ser cortito, es tan amplio como el lector quiera. Más adelante aclararé el porqué le otorgo ese adjetivo de amplitud, antes os explico varias cosillas.

¿Qué es el TPM?

TPM son las siglas en inglés de total productive maintenance, en castellano mantenimiento productivo total, que básicamente es una filosofía, aunque muchos se emperren en llamarlo sistema o técnica, y más concretamente del mantenimiento, y más concretamente del mundo industrial o productivo, aunque hace tiempo que traspasó esas fronteras y es aplicable a cualquier organización.

Mi definición del TPM es que es una filosofía que busca la implicación total de una organización en los objetivos de mejorar la productividad y competitividad de una empresa. O sea, partimos de reconocer que no somos tan buenos (ahí le dolerá a muchos), y que existen maneras de que nuestra empresa funcione mucho mejor, y eso se consigue involucrando a toda la empresa en esos objetivos. Y ¿qué son las empresas? Las empresas son personas.

En este libro, Seiichi Nakajima, natural de Pontevedra, padre de la criatura, y más tarde defensa central del Yokohama Marinos, nos describe cuales son los pasos a la hora de implementar el TPM, así como las claves del éxito, las necesidades y las obligaciones de todos y cada uno de los trabajadores a la hora de conseguir el éxito.

Personalmente me encanta esta filosofía porque aúna varias de mis grandes pasiones: ingeniería, organización y formación (educación); además les pone un nombre “mantenimiento” ¡genial!

Como no quiero enrollarme en este artículo, que sólo trata de presentar el libro, resumiré a lo bestia que es lo que persigue el TPM, y que se denomina “eliminación de 6 grandes pérdidas”:

  1. Pérdidas por averías. Debido al tiempo que se pierde cada vez que se produce una avería, se derivan pérdidas de productividad, por tanto de efectividad.
  2. Cambios, preparaciones, ajustes. Muchas veces los sistemas hacen demasiadas cosas diferentes, y es necesario cambiar su configuración, adaptarlo, etc. Eso vuelve a ser tiempo de paro, o sea de no producción.
  3. Microparos. A veces los sistemas se paran continuamente, sin existir una avería, si no que lo hacen para la presencia de suciedad, bloqueos de elementos propios o piezas, o cualquier “otra tontería”, etc.
  4. Pérdidas de capacidad. A veces, por errores en el diseño o la puesta en marcha, los sistemas trabajan por debajo de lo esperado, por ejemplo un sistema que funciona 60 ciclos/minuto, lo hace a 45 ciclos/minuto, porque: “funciona mejor” (a ese me lo cargaría 😉 )
  5. Defectuosidad. Problemas que aparecen debido a las malas condiciones de la materia prima. Para que veáis un ejemplo fácil: una señora de la limpieza, le cambian su limpiacristales de siempre, por uno que no limpia nada, “pero es muy barato”. Seguramente gastará un 20 ó 30% de tiempo más en limpiar los cristales de lo que hacía… (los números no fallan, a veces f*llan)
  6. Rendimiento. Esta es quizás la parte más técnica del proceso, que busca encontrar los puntos donde se producen fallos, estudiarlos y solucionarlos para aumentar el rendimiento.

Hay una frase que me gustaría resaltar del libro y que dice mucho de la filosofía japonesa, de la que opino que tenemos cosas que aprender (y ellos de nosotros: empezando por limpiar los jardines, que los tienen todos llenos de tierra y piedras). En un tema en el que se realizan cálculos antes de empezar la implantación del TPM, habitualmente se obtienen números como 40 ó 50% de efectividad, o sea, de cada 100 piezas que podríamos estar fabricando bien, sólo hacemos 40 ó 50 ¡salvaje! Me imagino a mí mismo soltando estos números en una reunión y la gente tirándose de los pelos y gritando (y algunos mirándose la bragueta como siempre), pero aquí llega la frase: “cuanto más baja sea la efectividad global del equipo mayor es el potencial de mejora encubierto que posee su compañía”. Pese a que el traductor pretende ahogarnos sin colocar ni una puñetera coma (yo tampoco soy un crack en esto), la frase es de aquellas que te “hinchan” al soltarla…

Finalmente, ahora que habéis leído hasta aquí (espero que no os hayáis saltado ni una letra), os aclaro porqué comentaba al inicio que el libro “es tan amplio como el lector quiera”. El TPM, bien gestionado, te involucrará y empujará a conocer sobre la calidad, la producción, la alta dirección, los recursos humanos, el mantenimiento, la ingeniería, el diseño, y otras áreas de la empresa. Además se hace bajo unos criterios, que aunque por desgracia los han bautizado como TPM, creo que se basan el “sentido común”, que cuanto más avanzo en mi carrera profesional, más me doy cuenta que es lo único, en lo que al final puedes confiar.

Ficha técnica

Autor: Seiichi Nakajima

Título: Introducción al TPM

Tema: Mantenimiento

Páginas: 127

Editorial:Tecnologías de gerencia y producción

ISBN: 84-87022-81-2

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(La foto tiene trampa, le ha sacado de internet; yo lo he leído en castellano y de unas fotocopias (gracias Ángel), pero no se lo digáis a nadie. Lo importante es aprender)

Actualmente estoy observando en la industria la paradoja de la que os voy a hablar, una más, que se está dando en la demanda de perfiles profesionales, y me explico. Por un lado se pide a los profesionales polivalencia para los puestos de trabajo, o sea, que sepamos de informática, de ventas, de gestión, de administración, de cría de cerdos, de vinos, etc. La RAE, define polivalencia como: cualidad de polivalente; y polivalente como: que vale para muchas cosas.

De esta manera, cuando intentas acceder a un puesto de trabajo, no sólo se valora que tengas los conocimientos necesarios para el normal desarrollo de tu trabajo, sino que aportes esa polivalencia citada, o sea, que aportes más valor a tu fichaje, y de esa manera, facilites la decisión, y en muchos casos, te coloques por encima de otros candidatos. Hasta aquí bien, me parece correcto, es normal que las empresas busquen valor añadido ¡para eso pagan!

La paradoja se da cuando el mercado, está tendiendo cada vez más a la especialización, y no porque sea una demanda creada, sino porque la manera en que está funcionando el mercado hace que se tienda a ella. Las empresas se centran en sus productos, procesos o servicios, y apartan todo lo que no afecte directamente sobre estos, y prefieren pagar por ello, y “olvidarse” (fijaros que lo pongo entre comillas, porque eso de olvidarse…). Yo opino que de esta manera, los empleados, sea cual sea su profesión (mientras nadie me diga lo contrario así lo creeré), acaban especializándose, y si queremos otorgarle una connotación negativa, acaban limitándose (profesionalmente).

Yo os voy a hablar de un ejemplo que me es cercano, el de un técnico de mantenimiento, pero me gustaría que alguien más nos pudiera hablar, aunque sea brevemente de algún otro caso que conozca, y así comparamos.

El técnico de mantenimiento ha venido habitualmente realizando toda una serie de actividades como por ejemplo:

  • reparar o ajustar. O sea, tareas típicas de mantenimiento cuando una máquina deja de funcionar o no lo hace correctamente.
  • mecanizar. Cuando se requiere la construcción de un recambio (no normalizado).
  • engrasar. A veces por simple rutina, a veces por profesionalidad, a veces dentro de programas de mantenimiento preventivo…
  • mantener sus propias herramientas de trabajo. Sobran explicaciones.

Ahora, lo más normal es que las empresas acudan a servicios externos para un gran número de tareas, como por ejemplo, mecanizar piezas en un taller externo enviándole los planos para ello, o acudir a empresas especializadas en engrase, para que estudie, cree, mantenga y automatice las tareas de engrase o lubricación en una planta, es lo que llamamos subcontratación del trabajo (outsourcing en inglés). De esta manera, al final, el técnico de mantenimiento de la empresa que subcontrata, aunque es posible que tenga los conocimientos, acaba perdiendo información y formación sobre tareas que no forman arte de su responsabilidad, con lo que ya estamos perdiendo esa codiciada polivalencia profesional.

Entonces ¿en qué quedamos?

Bueno, como os he comentado antes, de verdad me gustaría que alguien más contara sus impresiones al respecto, me he quedado un poco aturdido con esta paradoja que acabo de inventar…

P.D.1 (para todos): Me ha dado por buscar la palabra externalizar en el diccionario RAE ¡y no está! Es un invento reciente, y aunque estamos más que acostumbrados a ella, ya tenemos una palabra en el diccionario para describir este fenómeno “subcontratar”.

P.D.2 (para todos): Gracias a Niño Indigo por la foto, he buscado “paradoja” y he encontrado tu foto, y me ha parecido más que excelente ¿no creéis?

P.D.2 (para mí): Como ya me ha quedado demasiado largo el artículo, no viene de un poco más. Aunque no sueles leer los mensajes que tú mismo escribes, intenta acordarte mañana de sacar los raviolis que dejaste el martes pasado en la nevera; seguramente ya habrán cobrado vida y estemos ante un nuevo caso de autopastafagia (¡toma!). Si encuentras el tupperware abierto y vacío, busca por la empresa a ver si encuentras una cucaracha gigante pensando en que llegará tarde a su trabajo y no podrá mantener a su familia…es otra opción.

Hace ya bastante tiempo, os hablé de SAP, y de una implantación que estaba “intentando” llevar a cabo, este es el artículo.

Para no dejar este tema colgado, os voy a explicar como está el tema, aunque yo ya no voy a poder seguir con él puesto que me cambio de empresa al final de este año.

Primero os voy a explicar porqué se ha quedado colgado el proyecto de SAP, y luego os explicaré que voy a intentar hacer en el tiempo que me queda para que al menos comience a funcionar el tema.

Antes de hablaros sobre esto, quiero aclarar una cosa, para no conducir a equívocos a aquel que aún esté en la búsqueda de un software. Uno de nuestros puntos fuertes para la implantación de PM, es que aparte de ya disponer de licencia de SAP (esto es básico ; ) ), nosotros dentro de nuestro departamento de informática, teníamos y tenemos varios cracks, dedicados principalmente a SAP, y está implantado a muchos niveles dentro de la empresa.

Vamos al tema.

¿Por qué no hemos podido poner en marcha SAP?

El módulo de mantenimiento de SAP, el PM, es suficientemente flexible como para ir implantándolo poco a poco, que era uno de los requerimientos: empezar a gestionar los avisos a mantenimiento, un orden de trabajo (OT) sencilla, tiempos, número de paros, o sea, datos básicos. Y realmente SAP nos ofrece todo este tipo de herramientas de una forma muy fácil, parametrizable y escalable. Entonces ¿cuál es el problema? Pues que realmente el sistema necesita de unos datos de partida para empezar a trabajar, que no me han facilitado poner el tema en marcha. Con esto quiero decir, que una de mis demandas era que por parte de ingeniería, se nos facilitara un archivo Excel con toda la codificación de máquinas, según la existente, y SAP ya les otorgaría un código con el que ni siquiera íbamos a trabajar, puesto que mantendríamos un campo con la numeración antigua que era más que suficiente. Por problemas de empresa y otros asuntos, no he recibido la ayuda necesaria para esto, y aunque decidí por mi cuenta empezar a hacer un prototipo (una máquina), no ha sido tampoco suficiente para ponerlo en marcha. En resumen, SAP esta en PAUSE.

¿Cuál ha sido la solución?

Pues la solución es una vía alternativa, pero creada desde el primer día de manera que cuando pueda darse el salto a SAP, sea totalmente importable por este, y no perder lo hecho. Así que hemos acudido a las socorridas bases de datos. Únicamente he creado dos hojas, una Solicitud de intervención (SI), para gestionar todos los avisos que llegan al departamento de mantenimiento; y por otro lado, la Orden de trabajo (OT), donde empezar a controlar actuaciones de los técnicos, horas de reparación, descuadres de horas, etc.

Por supuesto, estas hojas van acompañadas de una serie de procedimientos de gestión, que facilitarán la automatización de estas tareas de gestión, y que minimizarán el impacto sobre las horas de los técnicos.

¿Qué quiero conseguir con esto?

  • Introducir un poco de cultura de gestión en el departamento de mantenimiento, que actualmente está a cero, entendiendo que una gestión mínima es necesaria.
  • Dejar claros los procedimientos para las actuaciones del departamento de mantenimiento, ydemostrar que sus recursos no son infinitos, cuando hay tres técnicos y 10 avisos, hay que establecer prioridades.
  • Crear un sistema de avisos general (para toda la empresa), y normalizado, de manera que facilite la búsqueda y extracción de información para la toma de decisiones.
  • “Apoyar una posible teoría” de que el departamento no sólo está gravemente desequilibrado con personas que no rinden y otras que sí, sino que está mal dimensionado en cuanto a efectivos y organización de turnos.
  • Por supuesto extraer mucha información sobre:
    • Decalajes (en tiempo) entre avisos y intervenciones
    • Tiempos de reparación
    • Tiempo de cambios de modelos
    • Número de intervenciones
    • Averías repetitivas
    • Localización de puntos críticos

Y muchas cosas más, pero con el tiempo que me queda, me daré por satisfecho si le paso todos estos proyectos a alguien que tenga la capacidad para seguir con ellos…

SAP y muchos GMAO, tienen sus detractores, pero yo sigo apoyando a SAP, en las formas en que yo os he explicado, pero en esto, como en otras muchas cosas, se trata de experiencias personales, y cada uno tiene las suyas…y gracias a ello todos avanzamos.

¿Recordáis que os hablé brevemente hace un tiempo sobre la elección del software?

Pues bien, pasado el proceso de selección, y una vez valoradas todas las posibilidades, y sobre todo, punto muy importante, analizadas nuestras necesidades, ya hemos decidido el software para implantar.

En su día no os lo comenté, pero lo hago ahora, se trata de la implantación de un software para la gestión del mantenimiento en la empresa. Donde controlar todas las operaciones relativas al mantenimiento de las instalaciones, la maquinaria, gestión de stocks, etc. Y como podéis imaginar, existen muchísimas soluciones en el mercado.

Básicamente, existen dos grandes grupos de aplicaciones en el mercado, las llamadas Gestión del Mantenimiento Asistido por Ordenador (GMAO), y las que se engloban dentro del software llamado Enterprise Resource Planning (ERP), o en castellano planificación de recursos empresariales. La mayor diferencia entre uno y otro, es que un GMAO, es un sistema que funciona separado del resto del software de gestión que podamos tener en la empresa, y los ERP, son sistemas más globales, que funcionando bajo una misma plataforma, controla numerosos departamentos o aplicaciones de la empresa, desde la producción, compras, ventas, recursos humanos, etc. Como casi siempre, que sea de una manera o de otra, no ofrece ninguna ventaja o desventaja, únicamente disponemos de varias opciones, y debemos estudiar cual se adapta mejor a nuestras necesidades.

De entre los GMAO’s que conozco, resalta un software de la empresa Sisteplant, llamado PRISMA II. Y de entre los ERP’s, el más conocido sin duda es SAP, sino mirar esta publicidad a ver si os suena.

SAP

Como os comenté brevemente en el post que os he enlazado antes, al final siempre se queda uno con el más barato, aunque esta vez tiene justificación, incluso es una gran ventaja. El asunto es que en la empresa ya contamos con SAP para otras aplicaciones, y se trata de poner en marcha el módulo específico que se encarga del mantenimiento de planta, llamado PM. Además el departamento de informática ya cuenta con los recursos humanos necesarios para su puesta en marcha, así que algo ya hemos andado…

Ya os iré contando como avanzamos.

Artículos anteriores: ¿Qué es mecanizar? – El limadoLas herramientas del limadoEl serrado

Aunque a muchos, el taladrado os suene a bronca de vuestro padre, madre, profesor, jefe o tutor, resulta que existe una operación mecánica llamada así.

El taladrado es una de las operaciones más básicas que existen, y consiste en hacer un agujero con una medida determinada sobre un material, con una herramienta llamada broca. Sobre las brocas, tenéis una descripción más que completa en la Wikipedia, así que no me alargaré mucho sobre el tema. La broca en sí, es la herramienta que hace el trabajo en la operación de taladrar, sea con un taladro manual, taladro eléctrico, o taladro industrial. Suelen ser cilíndricas y se denominan por su diámetro, aunque siempre debemos tener en cuenta, que si taladramos con una broca de ø8mm, el diámetro del agujero que resulta, será mayor, ya que el taladrado no es una operación muy precisa, y variará función del material, de lo perpendicular que estemos respecto a la superficie, del estado de la broca, del estado del que aguanta el taladro…

Los materiales, formas y otra serie de parámetros, suelen depender del material a taladrar y de su espesor. Así probablemente en casa, aunque seamos unos desastres del bricolage, solemos tener al menos tres tipos: la que utilizamos para madera, que tiene un pincho en la punta que sirve para auto-centrar; la que utilizamos para metales, que tiene unos filos cortantes (debemos puntualizar, que si tenéis la broca desde hace más de 20 años, posiblemente, ya no tenga esos filos); y la que utilizamos para taladrar en paredes, suele o techos, cuando colgamos cortinas, muebles, el gancho para el jamón, etc. Aquí las podéis ver.

El taladrado puede también ser una operación previa a otras dentro del proceso de mecanizado de una pieza, como el fresado, el torneado o el escariado, de los que iremos hablando en este blog.

¿Cómo actúa el taladrado? El taladrado requiere únicamente una fuerza perpendicular a la broca, por eso cuando taladramos en casa una pared y topamos con hormigón, tenemos que apoyar nuestro peso, para seguir taladrando, la broca incorpora unos labios de corte que arrancar el material sobre el que están rozando (dando vueltas), y mediante los surcos que ellas mismas tienen, arrastran el material hacia la salida. Por eso cuando taladramos, es imprescindible el uso de gafas de protección, ya que cualquier parte de ese material arrancado, puede salir despedido hacia nuestros ojos. Precisamente esa perpendicularidad de la fuerza en el taladrado, es la que nos da la precisión del agujero como he comentado antes, por eso cuando hacemos taladros en casa, vale la pena, dejar un momento la cerveza en el suelo, y coger el taladro con las dos manos.

Una situación que suele darse en el taladrado, es que cuando se va a hacer una taladro grande, de más de ø10mm, vale la pena ir taladrando primero con una broca de la mitad del deseado, ya que el agujero nos quedará mucho mejor, y corremos menos riesgos en posibles roturas de las brocas.

El mejor ejemplo que he encontrado, para que se entienda como funciona el taladrado es este; aunque parezca sacado de un show de los EUA, vemos como la broca gira por acción del taladro que sujetan los dos bricomaníacos, y como al irse introduciendo en la tierra por la fuerza que ejercen estos, va extrayendo la tierra hacia la superfície:

Veeeeenga, os permito hacer bromas sobre este vídeo…

Artículos posteriores: El torneado – El fresado